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urante siglos la Amazonía ha sido uno de los lugares más

extraños, inhóspitos y exóticos de la Tierra, cuna de gran-

des mitos y leyendas, así como portadora de flora y fauna

inexistente en el resto del mundo, y aunque su vasto legado

natural ha sido implacable contra las fuerzas que pretenden dañar su en-

torno, en las últimas décadas el ecosistema propio de la zona se ha visto

drásticamente afectado por actividades antrópicas (del hombre).

Considerada en 2011 como una de las siete maravillas naturales del

planeta, está ubicada entre las regiones central y septentrional de Su-

ramérica. Alberga la selva tropical de la cuenca del río Amazonas con una

extensión superior a los 6 millones de kilómetros cuadrados, represen-

tando el 10% de los bosques del mundo. Nueve países se distribuyen la

pertenencia de su territorio: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana,

Guyana Francesa, Perú, Surinam y Venezuela.

La cuenca hidrográfica que posee es la masa de agua dulce más

abundante de todo el globo terráqueo (la quinta parte de toda la existen-

cia de este recurso). Nace en Arequipa (Perú) a 5.170 metros sobre el nivel

del mar, y luego de recorrer casi 7.000 kilómetros al oriente con más de

mil afluentes, desemboca en el océano Atlántico.

Su riqueza de fauna y flora son simplemente indescriptibles, y, según

informes del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por su sigla en in-

glés), el 10% de las especies animales existentes en el planeta habitan allí.

Pero en las últimas décadas todos estos tesoros han sido atacados

por diferentes actividades devastadoras en las cuales el hombre es el

responsable directo, lo que ha llevado a un progresivo daño de los re-

cursos naturales, lastimosamente irreversible. Las anteriores son razo-

nes más que suficientes para que diferentes organizaciones alrededor del

mundo hayan unido esfuerzos en pro de la disminución de actividades

nocivas contra este gran ecosistema: naciones, ONG y grupos civiles han

alzado su voz de protesta contra lo que consideran el más cruel ataque a

la mayor fábrica de oxígeno para la atmósfera.

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