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52 | Mayo 2026 FAMILIA Los investigadores encontraron que el beneficio para el cerebro no depende únicamente de la frecuencia con la que los abuelos se dedican a sus nietos, sino también de la diversidad de actividades que realizan con ellos. En otras palabras, pasar tiempo juntos es importante, pero el efecto parece ser mayor cuando ese tiempo incluye experiencias variadas. Durante el estudio, los participantes reportaron actividades como jugar, ayudar con tareas escolares, preparar comidas, leer cuentos o salir de paseo. Cada una de estas acciones activa diferentes procesos mentales. Cocinar, por ejemplo, implica memoria y planificación; ayudar con tareas escolares estimula el razonamiento y el lenguaje; y jugar favorece la atención y la flexibilidad mental. Cuando estas actividades se combinan, el cerebro debe alternar entre distintas funciones cognitivas. Por eso, según los autores, participar en una mayor variedad de actividades con los nietos se asocia con un mejor funcionamiento cognitivo en los adultos mayores. En efecto, no se trata solo de cuidar a los nietos, sino de compartir experiencias diversas en la vida cotidiana, desde preparar una merienda hasta inventar un juego. Cada una de estas interacciones puede convertirse en una forma natural de estimulación mental. LA COCINA, LOS JUEGOS Y LAS HISTORIAS Entre las actividades que suelen compartir abuelos y nietos, algunas parecen tener un valor especial para estimular la mente. Los investigadores señalan que muchas de las tareas cotidianas que hacen juntos suponen procesos mentales complejos, aunque parezcan labores sencillas. Una de ellas es la cocina. Preparar alimentos con los nietos conlleva recordar recetas, seguir pasos y coordinar distintas tareas, lo que incentiva la memoria y la planificación. Además, suele ser un momento de conversación y transmisión de tradiciones familiares. Los juegos, por su parte, fomentan la concentración, la rapidez mental y la capacidad de adaptarse a nuevas reglas. Beneficios también para los NIÑOS Aunque gran parte de la atención se ha centrado en las ventajas que el cuidado de los nietos tiene para los abuelos, esta relación también aporta elementos esenciales para el desarrollo de los niños. Compartir tiempo les permite conocer historias familiares, reforzar vínculos afectivos y aprender valores que suelen transmitirse entre generaciones. “La relación con los abuelos es muy relevante para el desarrollo emocional de los niños”, explica la psicóloga Ana María López: “Ellos suelen ofrecer un espacio de escucha más tranquilo y paciente, menos marcado por las exigencias de la crianza cotidiana. Eso se traduce en una sensación de seguridad y confianza”. Adicionalmente, los abuelos suelen convertirse en transmisores de experiencias y recuerdos familiares. “Cuando cuentan cómo era su infancia, cómo vivieron ciertos momentos o qué tradiciones tiene la familia, los niños construyen una identidad familiar y un sentido de pertenencia”, señala la especialista. La convivencia entre generaciones, asimismo, favorece el desarrollo de habilidades emocionales y sociales. Interactuar con personas mayores significa adaptarse a ritmos distintos, aprender a escuchar con atención y desarrollar paciencia, cualidades que pueden enriquecer la forma como los niños se relacionan con los demás. Así, el vínculo entre abuelos y nietos no solo consolida los lazos familiares, sino que también crea un espacio de aprendizaje mutuo, en el que el afecto, las historias y la experiencia de vida se convierten en parte del crecimiento de los más pequeños.

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