24 | Mayo 2026 ACTUALIDAD PILAR FUNDAMENTAL EN EL CAMPO De acuerdo con la FAO, las labradoras de la tierra constituyen una parte esencial de la fuerza de trabajo agrícola global, son indispensables en todas las cadenas de valor agroalimentarias —desde la producción y elaboración hasta la distribución y el comercio— y ejercen un rol central en la seguridad alimentaria y la nutrición de los hogares. En el 2021, los sistemas agroalimentarios empleaban al 40% de las trabajadoras de todo el mundo, un porcentaje muy similar al de los hombres. A pesar de ello, la contribución de ellas sigue estando infravalorada y sus condiciones laborales suelen ser más precarias: empleos irregulares, a tiempo parcial, con salarios bajos, condiciones de mano de obra intensiva y gran vulnerabilidad. Adicionalmente, siguen enfrentándose a obstáculos sistémicos, como el acceso limitado a la tierra, la financiación, las tecnologías, la educación, los servicios de extensión y la participación en la toma de decisiones a todos los niveles, expresa una comunicación de la FAO. Algunas de estas limitaciones también las vivieron las hermanas Sánchez. No obstante, tuvieron el privilegio de que sus padres les brindaran educación para que estuvieran preparadas para los cambios que trae el mundo. Ese mismo valor lo transmitieron luego a sus hijos. En el marco de este encuentro, el relator especial de las Naciones Unidas sobre el Derecho a la Alimentación, Michael Fakhri, manifestó la importancia de “producir en esta conferencia una declaración lo más sólida posible, porque lo que está en juego es el derecho internacional, el multilateralismo y el futuro de las generaciones que vienen. Sin un derecho a la tierra sólido, sin proteger a las trabajadoras y a las comunidades indígenas y los jóvenes, garantizando su acceso a la tierra, vamos a ver mayores tasas de hambruna, desnutrición, limpieza étnica y genocidio”, afirmó. A esta reflexión se agregó también la Santa Sede, con un mensaje del papa León XIV, en el que llamó a “un radical cambio de paradigmas y a impulsar urgentes innovaciones económicas, sociales y políticas”. Asimismo, destacó la labor que ejecutan las mujeres, los jóvenes y los indígenas en la lucha contra el hambre y en la mejora de la productividad y la sostenibilidad de los Aunque ellos son profesionales y han tomado otros caminos, el vínculo con el campo sigue presente. “Mis hijos son profesionales, pero cuando vienen a Saboyá se ponen a trabajar conmigo. Espero que el legado de la familia continúe”, señala Olga. Según cifras del DANE, las mujeres representan el 51,2% de la población nacional, es decir, 22,6 millones, de las cuales 5.900.000, aproximadamente, son trabajadoras del campo, quienes producen, procesan y comercializan alimentos que sostienen familias, economías y comunidades. En este contexto, recientemente Colombia fue sede de la II Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (ICARRD+20), la cual puso énfasis en temas de acceso a la tierra, equidad y fortalecimiento del sector agropecuario, organizada por el Gobierno de Colombia, con el apoyo técnico de la FAO y el respaldo del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial. De ACUERDO con cifras del DANE, 5.900.000 de las 22,5 millones de mujeres del país son trabajadoras del CAMPO.
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