Mayo 2026 | 23 Coopidrogas Antes de que el sol termine de asomarse detrás de las montañas, Olga Sánchez ya está de pie para tomarse su tinto como todas las mañanas. El olor a tierra húmeda y el canto de los pájaros marcan el inicio de su jornada. Con las manos curtidas por los años, revisa los cultivos que sembró hace semanas, como quien cuida algo más que maíz, habas, y también ganado: vela por el sustento de su familia y el legado de generaciones, que heredó de sus padres en Saboyá (Boyacá). Olga y sus hermanos aprendieron el oficio de su papá, quien tenía grandes extensiones de tierra en este pueblo, y aunque a las mujeres en esa época no se les enseñaba a cultivar, sino a hacerse cargo de la cocina, al final ayudaban en la siembra, el desyerbe y a recoger la cosecha, ante el flujo de trabajo que se generaba. Así, ella y su hermana Yolanda crecieron entre amaneceres y atardeceres trabajando la tierra, un paisaje que marcó su infancia y su forma de entender la vida. Sin embargo, no todo es sencillo. Ellas saben que las productoras del campo tienen que esforzarse el doble para cumplir con sus responsabilidades. A esto se suman las dificultades para acceder a créditos y, cuando lo logran, el reto de asumir intereses elevados. “A las trabajadoras del campo hay que apoyarlas para que tengamos libertad y oportunidades. Nuestro trabajo vale mucho, pero casi siempre lo pagan muy poco. Solo queremos que valoren lo que hacemos y vender nuestros productos a un precio justo”, coinciden Olga y Yolanda. Historias como las de ellas reflejan una realidad que comparten millones de campesinas en el mundo. Por eso, con el propósito de visibilizar su aporte y promover mejores condiciones para su trabajo, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por su sigla en inglés) declaró el 2026 como el Año Internacional de la Mujer Agricultora, una iniciativa global orientada a reconocer la contribución esencial —aunque muchas veces invisibilizada— de las productoras rurales en los sistemas agroalimentarios. La designación, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en el 2024, pretende, además, llamar la atención sobre los desafíos que enfrentan las agricultoras e impulsar políticas, inversiones y acciones que cierren las brechas de género en el campo. Durante el 2026, la FAO coordina esta agenda junto con otros organismos de las Naciones Unidas con sede en Roma —el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA)—, con el fin de fortalecer el empoderamiento de las mujeres y avanzar hacia sistemas agroalimentarios más resilientes y sostenibles. Fotos: ©2026 SHUTTERSTOCKPHOTOS El ACCESO a créditos con tasas justas es uno de los grandes RETOS de las mujeres PRODUCTORAS. ¿Quiénes son LAS AGRICULTORAS? La página web de la FAO explica que el término “agricultoras” abarca todas aquellas mujeres que trabajan en los sistemas agroalimentarios, en diferentes capacidades y en todos los segmentos de las cadenas de valor. Esto incluye a cultivadoras, productoras, campesinas, agricultoras familiares y pequeñas agricultoras, trabajadoras estacionales, trabajadoras de la industria pesquera, apicultoras, pastoras, silvicultoras, comerciantes, poseedoras de conocimientos tradicionales, las que se desempeñan en el ámbito de las ciencias agrícolas, trabajadoras formales e informales y empresarias rurales. Del mismo modo, engloba a todas en su diversidad: jóvenes y mayores, indígenas y de las comunidades locales, personas con discapacidad, refugiadas y desplazadas.
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