26| Mayo de 2014 Gestión Precisamente, con estas premisas, empezó a pensarse que la inteligencia colectiva debería aplicarse en el ámbito empresarial. La encuesta The Global CHRO Study 2010 –desarrollada y publicada por IBM–, que refleja las conclusiones de más de 700 empresas de 61 países acerca de los retos y las oportunidades a las que se enfrentan los departamentos de recursos humanos, sostiene que hay dos aspectos esenciales en los cuales las empresas son poco efectivas: el impulso de las ideas y, por otro, la ausencia en el fomento de las redes de colaboración, lo que limita la innovación, pues, al no haber compañerismo, no fluyen las ideas ni el conocimiento. Por eso, es necesario crear una cultura en la cual se compartan las ideas para buscar métodos y estrategias de innovación. EN LA PRÁCTICA A la hora de aplicar la inteligencia colectiva, se deben tener en cuenta varios aspectos: 1. Trasladar un reto o una función a un gran número de personas para concentrarse en un conocimiento o un problema puntual. Cabe mencionar que un grupo grande de personas es más asertivo que uno pequeño. “Así funcionan los mercados predictivos, es el principal ejemplo: las cosas toman un valor de acuerdo con lo que el mercado perciba, por una sumatoria de experiencias. Por ejemplo, las acciones se valorizan”. 2. Lo que normalmente hacen las compañías es implementar buzones de sugerencias, pero esto no motiva lo suficiente a los colaboradores de una empresa. Se vuelve rutinario, aburrido. Lo recomendable es que las compañías adopten mecanismos para extraer esas ideas, para que la gente no pierda el interés. Debe haber un foco de interés único, definir un reto en particular, a fin de no desviarse del tema, y un sistema de evaluación de esas ideas, pues puede haber algunas repetidas que se hayan implementado en el pasado. 3. Las empresas deben ser transparentes en el proceso y comunicar clara y permanentemente los retos de innovación, los tiempos, las reglas de juego y los criterios por tener en cuenta en la evaluación de las ideas, así la gente sabrá cómo y por qué participar, e, igualmente, por qué su idea fue o no seleccionada. 4. Conviene también crear un plan de incentivos para que las personas se motiven a participar. No tienen que ser exclusivamente económicos, también pueden ser de tipo emocional, Sobran las razones… Existen razones de más para que las empresas apliquen la inteligencia colectiva en la gestión de la innovación. Alexander Hernández plantea las siguientes: • Contenido de valor. Estas iniciativas son principalmente una fuente de ideas innovadoras desde los trabajadores. • Compromiso. El sentimiento de pertenencia se estimula con este tipo de iniciativas de colaboración. Que los participantes puedan expresar sus contribuciones al futuro de la organización. Un empleado puede pensar: “Siento que me escuchan y que mi voz importa”. • Ejecución. El hecho de que las ideas hayan nacido dentro de la empresa conduce a una aplicación más eficaz y rápida. Si el empleado sabe que su idea es la que se va a implementar, hará un esfuerzo adicional para garantizar que se aplique. • Interiorización de la estrategia. Los sistemas de gestión de ideas, cuando están bien estructurados, son una poderosa herramienta de comunicación. Al definir correctamente los desafíos de innovación, se transmiten mensajes importantes a la organización. • Identificación y retención de talento. Hay mucho talento escondido en las organizaciones que no tiene la oportunidad de expresar sus ideas y conocimientos. Los sistemas de gestión de ideas que aplican la inteligencia colectiva crean una plataforma democrática donde cualquier persona tiene la oportunidad de contribuir con sus propias perspectivas. Esto permite descubrir que hay personas en los rangos inferiores o alejadas geográficamente del centro de la organización que tienen enormes y valiosos potenciales. Por pequeño que sea su negocio, siempre será necesario crear en su interior la cultura de compartir las ideas y los conocimientos. Así todos ganan.
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