Mayo de 2014 | 25 Copidrogas El conocimiento que usted necesita para implementar la innovación en su negocio está más cerca de lo que cree: en sus empleados. Motívelos a participar con sus ideas y descubra talentos escondidos. ¿Cómo lograrlo? La profesión o el cargo de sus colaboradores no importan a la hora de aportar ideas en beneficio de su negocio. Si lo comprueba, se dará cuenta de que ellos tienen un cúmulo de conocimientos y experiencias previas que pueden enriquecer los proyectos de innovación en su negocio: no son solo empleados, son padres, madres y consumidores, incluso de los mismos productos que ofrece la compañía en la cual trabajan. Así, no es suficiente con tener un buzón de sugerencias para enterarse de las opiniones de los clientes, crear ventajas competitivas depende de todos los miembros del negocio. Es lo que se conoce como inteligencia colectiva, o crowdsour- cing, y “se basa en que el conocimiento puede estar en cualquier rincón de la empresa. Así, los retos se deben plantear en su interior, en su recurso humano”, afirma Alexander Hernández Celemín, experto en comunicación estratégica, mercadeo, gestión de la innovación y gerente de Azul Innovación & Crecimiento Empresarial. Las compañías normalmente contratan a alguien para cumplir con una función particular en un cuadro de acción limitado, pero no revisan que esa persona pudo haber trabajado en otra industria y que, adicionalmente, tiene un conocimiento como consumidor que puede significar un gran tesoro para su empresa. Con frecuencia, también sucede que los directivos creen que son quienes más saben y no necesariamente es así. Si son los únicos que resuelven los problemas de la organización, el conocimiento puede resultar muy limitado en la solución de retos. Así, la inteligencia colectiva aplicada a los procesos de innovación puede entenderse como un sistema colaborativo en el cual ideas y personas se entrecruzan y generan nuevas fórmulas para competir en un mundo globalizado. Esta surge, entonces, de la colaboración y el concurso de muchos individuos y debe ser fomentada en el interior de la compañía “para superar el simple pensamiento de grupo y los sesgos cognitivos individuales o paradigmas. De esta forma, se abren las puertas a un colectivo que puede cooperar en un mismo proceso, mientras alcanza un rendimiento intelectual superior al que se lograría si lo hicieran de manera independiente”, recomienda el experto. Al apelar a esta ‘multitud’, surge el concepto de wisdom of the crowds (sabiduría de los grupos), el cual sostiene que la sabiduría de las multitudes permite que un grupo extendido de personas tome mejores decisiones que un grupo pequeño de expertos. Nadie dijo que era fácil, pues, en ese proceso de innovación empresarial, lo complicado es lograr establecer un mecanismo para percibir ese conocimiento, convertirlo en un elemento diferenciador y ponerlo en práctica para la solución de los principales retos de la organización. LOS PRINCIPIOS El concepto de inteligencia colectiva no es una novedad. Uno de sus precursores fue el entomólogo William Morton Wheeler, quien encontró que individuos aparentemente independientes pueden cooperar tan cercanamente como para volverse indistinguibles de un solo organismo. En 1911, el investigador observó este proceso colaborativo en su trabajo con las hormigas, que actuaban como las células de un solo animal con una mente colectiva. A esta gran criatura que parecía formar la colonia la llamó ‘superorganismo’. Por su parte, en 1912, el sociólogo francés Émile Durkheim identificó a la sociedad como el recurso único del pensamiento lógico humano y sostuvo que esta constituye una inteligencia mayor porque trasciende al individuo en espacio y tiempo.
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