48 | Junio 2026 FAMILIA Signos de alerta El síndrome de sobreentrenamiento o sobreesfuerzo puede no tener síntomas específicos o inmediatos, pero el daño es paulatino, por lo que el enfoque integral, que debe incluir una completa historia clínica, el conocimiento de la motivación del deportista, el examen físico y otras pruebas limitadas, ayuda a facilitar el reconocimiento de cada caso particular, la detección de algún problema y el diagnóstico del agotamiento. Los expertos aconsejan estar atentos, hacer ajustes o consultar si…: • Aparecen gestos (lenguaje no verbal) durante la práctica deportiva y motivarlos a decir qué sienten, qué les pasa (previamente hay que hacerles ver que el dolor no es debilidad). • Hay cambios en la actitud del atleta, como llegar tarde, desmotivación, irritabilidad o apatía, ansiedad o angustia, o fatiga permanente. • Se presenta una disminución en el rendimiento. • El deportista entrena por su cuenta en otros momentos porque cree que “sin dolor no hay ganancia”, lo que puede agravar aún más su desgaste. • Llega al entrenamiento cansado —porque no está durmiendo lo suficiente por el propio desgaste—, presenta mareos o simplemente no quiere entrenar. • Comienzan a aparecer lesiones por sobreuso, consecuencia del estrés repetitivo sin una recuperación suficiente, lo que conlleva un daño musculoesquelético acumulado. • Se enferma con más frecuencia, por ejemplo, resfriados, dolor de cabeza o musculares. Un DESCANSO apropiado y cargas DOSIFICADAS previenen lesiones. No es el único caso. La situación es más común de lo que se cree, y tiene múltiples componentes, desde el anhelo de los padres por tener grandes atletas hasta la ambición de los entrenadores de sacar una “nueva estrella o promesa del deporte”, o el propio interés de los deportistas por sobresalir en su entorno. TODO TIENE UN LÍMITE La biología no perdona. Esto quiere decir que, con cargas inadecuadas de trabajo y sin procesos de recuperación óptimos, el tejido muscular óseo no se regenera y se acelera el riesgo de lesiones antes de los 20 años. Hablamos de que cuando “la carga de ejercicio supera la capacidad de recuperación del adolescente, se genera fatiga persistente, lesiones por sobreuso, alteraciones en Una percepción que comparte Andrés Mauricio Novoa Castellanos, representante regional del Campo de Psicología del Deporte y el Ejercicio del Colegio Colombiano de Psicólogos (Colpsic), para quien el sobreentrenamiento impacta también la salud mental de diversas formas, comenzando por cambios en el estado de ánimo: irritabilidad, ansiedad, e, incluso, se puede llegar a la depresión. La fatiga mental lleva a la incapacidad para prestar atención y concentrarse en algunas tareas, a trastornos del sueño, el crecimiento, síntomas físicos y afectaciones en la salud mental. No es solo entrenar mucho, sino no permitir que el cuerpo en desarrollo se adapte adecuadamente”, explica Salma Alejandra Beltrán Vanegas, fisioterapeuta de Meraki Balance.
RkJQdWJsaXNoZXIy MTE2ODQ5Nw==