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Junio 2026 | 49 Coopidrogas comprenderán que el descanso es necesario y no es sinónimo de flojera ni falta de disciplina; por el contrario, es parte de un entrenamiento con inteligencia que contribuye a que el organismo se repare y se fortalezca. Conscientes de ello, ni los jóvenes deportistas ni sus orientadores ni su núcleo familiar estarán de acuerdo en saltarse un día de recuperación, que debe ser mejor visto como “un entrenamiento invisible”, y todos Seguridad, ANTE TODO En un artículo publicado en Pediatrics, revista oficial de la Academia Americana de Pediatría, se enfatiza en la necesidad de realizar programas idóneos y seguros para la práctica deportiva de los niños, adolescentes y jóvenes, según sus propias condiciones y las características de cada actividad (protocolos de los programas de entrenamiento y rehabilitación basados en la evidencia). Recomiendan también promover la realización de exámenes previos, para conocer las verdaderas condiciones de los jóvenes atletas y brindarles orientación detallada sobre temas como dolor, lesiones por sobreuso, sobreentrenamiento y agotamiento, reparación y otros aspectos primordiales de la práctica deportiva. Asimismo, monitorear el descanso invisible, por ejemplo, si duermen bien en casa, si tienen tiempos de recreación y relajación, así como su alimentación y la tranquilidad del entorno. Incluso, hay que ir un poco más atrás, como señalan los investigadores del estudio sobre deportes de lanzamiento, quienes consideran vital que, desde pequeños, los niños sean animados a participar en múltiples deportes y en un juego no estructurado, lo que les permite tomar mejores decisiones, disminuir el agotamiento, mejorar su condición física y mental, y, potencialmente, aumentar el éxito en la disciplina que elijan al final. Después, resulta indispensable promover experiencias positivas en las que participen padres, entrenadores y compañeros, de forma que haya una interacción que no sea únicamente competitiva, lo que ayuda a prevenir el agotamiento. como insomnio o sueño no reparador, lo que repercute directamente en el clima emocional individual. Se trata de un círculo vicioso que, en otras palabras, puede convertir una pasión o un sueño en una fuente de ansiedad y frustración, “quemándose” antes de llegar a la etapa profesional. SOLUCIONES A LA MANO Para los expertos, es indispensable que se incrementen los programas de educación sobre actividad física segura, se revisen los programas de formación y se dé prioridad a la recuperación y el descanso, medidas que evitarán que este fenómeno se convierta en un problema emergente de salud pública juvenil, como parece ir encaminado. La invitación es a que colegios, entrenadores, escuelas deportivas, hogares y sistema de salud tomen las riendas del tema y partan de una premisa: el descanso no es el “final” ni un tiempo perdido ni una “opción” ocasional, sino parte fundamental del entrenamiento. Además, es un elemento indispensable en todo programa de actividad física segura, la cual hace referencia a “aquella adaptada a la edad y condición física, con cargas bien dosificadas, técnica adecuada y tiempos de recuperación. Sus beneficios incluyen mejor rendimiento, prevención de lesiones y bienestar integral”, apunta Beltrán Vanegas. De igual forma, es esencial escuchar al cuerpo y priorizar la salud sobre la exigencia. Por ejemplo, “el dolor es una clara señal de alerta, un aviso muy importante que se debe atender antes de que haya un daño mayor, porque si bien hay grandes avances en medicina deportiva, el organismo envía mensajes de alerta, o, en casos de lesiones, tiene sus propios tiempos de recuperación, que tampoco se deben forzar”, comenta Hernando Jaime González, médico del deporte.

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