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46 | Junio 2026 CALIDAD DE VIDA Ritmo y regulación: actividades con ritmo repetitivo, como el tejido, el trazo continuo o el uso de instrumentos de percusión, regulan el sistema nervioso, despejando al cerebro del estado de alerta y devolviéndolo a una frecuencia de calma. Escritura de vertido: escribir sin filtro todo lo que llega a la mente durante 5 minutos y luego, de forma simbólica, romper o transformar ese papel. Esto le da a la rumiación una salida física. Garabato liberador: usar trazos fuertes y rápidos sobre el papel para descargar la energía de la angustia y después, poco a poco, suavizarlos hasta convertirlos en formas fluidas y armónicas. BAJO CONTROL Los puntos mencionados son estrategias clave basadas en la psicología moderna, pero para gestionar los pensamientos intrusivos, igualmente, vale la pena considerar: • Aceptación: reconocer que son solo pensamientos, no acciones ni deseos reales. • No luchar: intentar bloquearlos suele incrementar su frecuencia. • Atención plena/meditación: enfocarse en el presente sin juzgar el pensamiento. • Ayuda profesional: consultar a un psicólogo o psiquiatra si generan malestar, pues algunos pueden relacionarse con trastornos ✔ Hablar con alguien. ✔ Moverse para aliviar la ansiedad. ✔ Desarrollar un hábito de meditación. ✔ Ajustar la percepción sobre los pensamientos propios y superar los intrusivos no deseados ayuda a darse cuenta de que tienen tanto poder como se les dé. “La paz nace de la escucha, recuperar la calma no se trata de silenciar la mente por la fuerza, sino de aprender a relacionarnos de una manera diferente con lo que surge en ella. La autoobservación y la autoescucha son las llaves maestras del autocuidado; al convertirnos en observadores amables de nuestro propio ruido, le quitamos el poder de perturbarnos. Recuerde que usted no es sus pensamientos, es el espacio donde ellos ocurren, y tiene la capacidad creativa de transformarlos en algo nuevo”, concluye la doctora Restrepo. por ansiedad o estrés, TOC, de la conducta alimentaria o estrés postraumático. Los siguientes consejos también pueden ser útiles: ✔ Comprender la naturaleza de los pensamientos. ✔ Mejorar la calidad de su sueño. ✔ Prescindir de drogas y alcohol. Los pensamientos intrusivos pueden presentarse de diversas formas y variarán de una persona a otra. Algunos de los tipos más comunes incluyen: • Interrogantes profundos: obsesionarse con cuestionar la realidad. Por ejemplo, “¿Es todo esto una ilusión? ¿Cómo puedo saber si las cosas son reales?”. • Pensamientos escrupulosos: involucran una preocupación por pensar con prejuicios, como cuestionamientos sobre la orientación sexual: “Tal vez no siento tanta atracción por mi pareja como pensaba. Quizá ni siquiera me interesan las personas de ese género”. Es posible que se sienta angustiado. • Conceptos preocupantes: pueden incluir escenarios hipotéticos que se repiten en la mente al no encontrar una solución realista. • Pérdida o fracaso personal: por ejemplo, relacionados con el síndrome del impostor, el miedo internalizado de que la persona es un fraude y que un día podría quedar expuesta como una incompetente. • Ideas moralmente repugnantes: como hacer daño a otros o autolesionarse. Los más comunes

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