La inconformidad por los constantes apagones eléctricos en el sur de Brasil llevó a un mecánico de ese país a crear la ‘bombilla de los pobres’, en 2002. Ahora, su maravillosa creación ilumina miles de hogares en zonas marginadas de varios continentes. ‘Brillante idea’ en una botella luminosa El invento es sencillo y al alcance de cualquiera. ¿El resultado? Iluminación gratuita y ecológica que ha causado revuelo en buena parte del mundo y bienestar para miles de familias de escasos recursos económicos. ¿De qué se trata esta genialidad que puede hacer la diferencia entre el gasto energético desmedido y la sustentabilidad de una comunidad? La bombilla, que no es más que una botella de plástico llena de agua a la cual se le añade algo de cloro para preservarla de las algas y que se coloca en un agujero del tejado –como si fuera una claraboya, con una tercera parte afuera y el resto adentro, y se ajusta con resina de poliéster–, se constituye en una manera de iluminar las casas durante el día sin emplear electricidad. El invento es sencillo y está al alcance de todos, el costo aproximado del material ronda un dólar (dos mil pesos colombianos). “El extremo delgado de la botella queda en el exterior, como una chimenea diminuta, y capta la luz solar que se expande en el líquido y refulge de manera parecida a una 32 | Junio de 2014
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