16 | Julio 2026 PORTADA UN AVE QUE TARDA AÑOS EN RECUPERARSE Su lenta reproducción hace aún más difícil la recuperación poblacional. La incubación dura cerca de dos meses y la crianza del polluelo puede extenderse hasta dos años. “Una pareja de cóndores logra criar apenas un polluelo viable cada dos años y solo ponen un huevo. Por eso cada muerte tiene un impacto enorme sobre la población”, explica Castro Vargas. Además, alcanzar la madurez sexual toma tiempo. Estos animales tardan entre 8 y 10 años en comenzar a reproducirse y el proceso de cortejo puede extenderse cerca de un año. A ella se suma Cattleya, la cuarta cría, que nació este año. Hoy, ambas se integran a Rafiki y Wayra marcando un hito para la subsistencia del cóndor andino en Colombia. CONSERVACIÓN DENTRO Y FUERA DE LOS PÁRAMOS El Programa de Conservación del Cóndor Andino de la Fundación Parque Jaime Duque trabaja, actualmente, en tres líneas principales. La primera se enfoca en el manejo fuera del hábitat, es decir, en aves que no pueden regresar a la vida silvestre y participan en programas de reproducción y conservación genética. La segunda línea se centra en el monitoreo y seguimiento de cóndores silvestres en el páramo del Almorzadero, entre Santander y Norte de Santander, así como en corredores de la Cordillera Oriental conectados con la Sierra Nevada de Santa Marta, El Cocuy y zonas de Venezuela. “Si no se trabaja con las comunidades, este programa no funciona”, asegura Castro. Por eso, desde hace ocho años desarrollan proyectos con habitantes del páramo para promover alternativas ganaderas sostenibles y reducir conflictos con la especie. Entre las estrategias está la semiestabulación (encierro parcial) de ovejas, un sistema de corrales controlados que ayuda a disminuir ataques de perros y reduce el sobrepastoreo en los páramos. Por esa razón, impulsan huertas e invernaderos de altura para cultivar alimentos como lechuga, fresas y hortalizas en zonas donde tradicionalmente era difícil hacerlo. “La idea es que las comunidades encuentren formas sostenibles de producción y que cuando haya liberaciones de cóndores, los protejan y los vean como un valor para el territorio”, señala. Ámbar, la tercera cría, refleja la complejidad de la especie. Durante los primeros días de incubación, su padre la rechazó, situación que obligó a la intervención del equipo técnico para garantizar su supervivencia. Si BIEN no tiene depredadores, su PRINCIPAL AMENAZA es el ser HUMANO.
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