Julio 2026 | 11 Coopidrogas De igual manera, puede resultarle imposible abrir una bebida debido a que el agarre (fuerza) de las manos disminuye, y suele sentirse débil o con menor energía, tener una marcha lenta o costarle mantener el equilibrio, lo que es más común en personas sedentarias o con poca actividad física. Algunas de estas manifestaciones se le atribuyen a la sarcopenia (nombre que proviene del griego sarkos que significa músculo, y penia, sufijo que hace referencia a carencia, escasez o disminución), y es una enfermedad muscular que termina impactando la salud ósea, por lo que se le denomina también osteosarcopenia. Aunque en ocasiones se presenta en adultos jóvenes, está relacionada con el proceso de envejecimiento, en el que varios órganos van modificando su estructura y su función, y el músculo no es ajeno a estos cambios. “Se manifiesta con la pérdida progresiva y generalizada de la masa muscular, la fuerza y el rendimiento físico, que impacta la movilidad, aumenta el riesgo de caídas y, a largo plazo, genera discapacidad, por lo que su detección temprana es crucial”, señala el médico geriatra Robinson Cuadros, actual presidente del Comité Latinoamericano y del Caribe de la Asociación Internacional de Gerontología y Geriatría. CAUSAS DIVERSAS Desde los 30 años, en promedio, el cuerpo comienza a perder masa muscular de forma gradual (alrededor de un 3% a 8% por década), una tasa que se acelera significativamente a partir de los 60 años (15% por década). En otros términos, hay un camino directo hacia la sarcopenia, impactado por diversos factores de riesgo: sedentarismo, desnutrición, dolencias como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), diabetes, cáncer o problemas cardíacos. “Esto nos lleva a pensar que también es posible que aparezca en adultos más jóvenes con enfermedades crónicas y aquí hablamos de una sarcopenia secundaria”, explica el doctor Cuadros, para quien resulta primordial que los pacientes con diabetes, cardiopatías y otras dolencias que pueden afectar la salud muscular, se sometan a pruebas especializadas de detección de la A los 30 años, el CUERPO comienza a perder MASA muscular, alrededor de un 3% a 8% por DÉCADA. Ejercicio sí, PERO INDICADO Cuidar los músculos es preservar la independencia, la movilidad y la calidad de vida, asegura el médico geriatra Robinson Cuadros, para quien “nunca es demasiado temprano ni demasiado tarde para comenzar de nuevo y gozar de una buena salud muscular”. Con ese objetivo, las actividades aeróbicas (cardiovascular), como caminar, bailar, nadar o montar en bicicleta; las de flexibilidad (estiramiento); las de equilibrio y las de fuerza (entrenamiento de resistencia con bandas o pesas) son fundamentales para prevenir o frenar la sarcopenia, ya que “obligan” al músculo a reclutar fibras musculares y mantener la densidad ósea. Hay que aprovechar que los músculos tienen “memoria”, como se ha demostrado científicamente y “gratitud”, en un sentido figurado, haciendo alusión a su capacidad para recuperar en poco tiempo las habilidades físicas, la fuerza y la masa muscular (hipertrofia) que se habían obtenido en el pasado. De este modo, pueden alcanzar su potencia, no total pero sí en gran medida.
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