12 | Julio 2026 MEDICINA & SALUD sarcopenia y le comenten a su médico acerca de su función física, sus actividades diarias y su estilo de vida en general. Además, al llegar la menopausia se ha visto que la caída de los estrógenos aumenta el riesgo de problemas del corazón (infartos o trombosis), de osteoporosis y acelera la sarcopenia porque la pérdida de músculo, que antes era lenta, se intensifica, indica la doctora Martha Lucía Marrugo Flórez, ginecobstetra y experta en menopausia, expresidenta de la Asociación Colombiana de Menopausia. ATENCIÓN OPORTUNA A diferencia de otras patologías, la sarcopenia puede prevenirse, retrasarse e, incluso, revertirse en edades tempranas mediante intervenciones específicas. Por ello, resulta indispensable mantenerse activo, alimentarse bien y escumos la responsabilidad de formar a otros profesionales de la salud para evaluar, intervenir y hacer seguimiento oportuno a todas las personas con la enfermedad”, dice el doctor Cuadros. Con mayor razón, si tenemos presente que esta requiere un enfoque interdisciplinario, precisa el galeno, que incluye a médicos generales, internistas, fisiatras, especialistas en rehabilitación y medicina del deporte y nutrición —encargados de enseñar a nutrir el músculo—, entre otros. Por lo demás, el tratamiento de las causas asociadas a la sarcopenia está enfocado en el control pertinente de las enfermedades crónicas, char “los llamados” del organismo para evitar que la pérdida de masa muscular siga creciendo. Esto significa que, ante los síntomas, se debe consultar para que el profesional de salud haga unas pruebas de fuerza y exámenes que permitan medir la masa muscular, con técnicas que incluyen resonancia magnética (RM), tomografía computarizada (TC) y análisis de impedancia bioeléctrica (BIA). “Todos los médicos generales deben estar capacitados para identificarla de manera temprana y darle un manejo adecuado. Los geriatras, por nuestra formación y experiencia, estamos especialmente familiarizados con esta condición y teneLa ACTIVIDAD física constante durante todas las ETAPAS de la vida previene, en gran MEDIDA, la enfermedad. Nutrición, protagonista CLAVE Al igual que un director de orquesta, los nutricionistas son esenciales en el manejo de la sarcopenia, mucho más si se considera que, para ello, se necesita una buena alimentación, en la que la proteína sea la “reina” porque ayuda a mantener y reparar el tejido muscular, con un consumo promedio de 1 a 1,5 gramos por kilo día, dependiendo de si se tiene o no alguna comorbilidad. La nutricionista dietista Lucía Correa de Ruiz señala que la alimentación debe incluir proteínas de alto valor biológico. Entre las principales fuentes están el huevo; pescados como el salmón, las sardinas o el atún, que aportan ácidos grasos omega-3 y ayudan a desinflamar el músculo; productos lácteos, como el queso o el yogur; legumbres (lentejas, garbanzos y fríjoles); así como frutos secos y semillas. ¿Cuánto comer? La doctora Correa de Ruiz insiste en que no hay fórmulas mágicas al respecto, sino que cada plan de alimentación debe ser personalizado, dado que no todas las personas tienen las mismas necesidades. En ello influyen temas como la edad, el peso corporal, la talla, el nivel de actividad física, los hábitos alimentarios y la presencia o no de enfermedades que implican controlar ciertos nutrientes o tomar algunos medicamentos. De igual forma, es en este contexto individualizado en el que se evalúa si a la persona le hace falta o no suplementación, por ejemplo, leucina (aminoácido), vitamina D, creatina y otros componentes que ayudan a formar o fortalecer el músculo y son decisivos en la salud metabólica. Otros consejos tienen que ver con comer suficiente, no saltarse los horarios ni quedar con hambre constantemente, con mayor razón si se siente débil o cansado. Para esto hay que elegir alimentos y actividades que le gusten, lo motiven y, en el caso de las comidas, que sean nutritivas y fáciles de digerir.
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