Copidrogas diciembre 2014

14| Diciembre de 2014 Medicina&Salud  objetos, no muestran niveles de atención posibilitadores de nuevos aprendizajes relacionados, no permiten juegos de ficción ni logran referenciar consecuencias del ambiente externo con relación a su conducta. “Las formas de tratamiento que se han demostrado y logran mayor nivel de efectividad son, en general, las basadas en el modelo conductual, tanto en teoría como en procedimientos de aplicación. Esto es visto en la disminución de los niveles de EA y aparición o mejoría de comportamientos de relación intersubjetiva con otras personas. Debe también precisarse que la direccionalidad del tratamiento hacia la familia es un factor decisivo, como lo es igualmente el énfasis de abordajes educativos de acuerdo con el nivel manejado por la persona autista”, señala Ariel César Núñez Rojas, docente e investigador de la Facultad de Psicología de la Universidad de Manizales. El experto Núñez asegura que el terapeuta debe aprender a crear situaciones en las cuales va incorporando a las acciones formas de acercarse al mundo lejano de la persona autista, consiguiendo aproximarlo al límite entre su soledad y el mundo subjetivo exterior. “La visión del terapeuta debe ser mucho más que la de un utilizador neutral de técnicas, no hay duda de que el autismo es un trastorno tan particular y fascinante que leer su silencio implica entregarse y entregarlo todo”, manifiesta el especialista. Aunque la persona autista tenga una forma diferente de ver el mundo y no se sepa aún la procedencia de su diferencia ni su cura, humanizar el silencio del autista constituye todavía una búsqueda y un reto para los especialistas. SÍNDROME DE RETT Se trata de un trastorno neurológico genético. El síndrome afecta casi exclusivamente a niñas y mujeres. Se caracteriza por la regresión psicomotora, movimientos estereotipados, marcha atáxica (alteración de la coordinación de los movimientos voluntarios y el equilibrio) y conductas autísticas. de hiperventilación, aerofagia y crisis epilépticas. TRASTORNO DE DESINTEGRACIÓN INFANTIL El trastorno o síndrome desintegrativo de la infancia, también conocido como síndrome de Heller o psicosis desintegrativa, es una enfermedad rara caracterizada por una aparición tardía (mayor a los 2 años de edad) de retrasos en el desarrollo del lenguaje, la función social y las habilidades motrices. Los investigadores no han tenido éxito al encontrar una causa para este desorden. Antes de aparecer las regresiones propias de este trastorno, el niño suele tener un período aparente de desarrollo normal. Muchos niños ya se encuentran con algo de retraso cuando la enfermedad se hace patente, pero estas demoras no son siempre obvias en los más pequeños. La edad en la cual sobreviene esta regresión varía, y puede ocurrir entre los 2 y los 10 años. La regresión puede sobrevenir de un momento a otro y el niño puede expresar, incluso, su preocupación sobre lo que está sucediendo. Algunos niños describen o parecen estar reaccionando ante alucinaciones, pero el síntoma más obvio es que las habilidades adquiridas aparentemente se pierden. Debido a que es un trastorno poco común, también es reducida la información que se conoce sobre la esperanza de vida y el pronóstico a largo plazo. No existe cura para el síndrome de Rett y el tratamiento del trastorno se relaciona más con la atención a los síntomas y apoyo al enfermo, lo cual requiere que en su tratamiento intervengan varios especialistas. La manifestación de este síndrome se detecta hasta el primer o segundo año de vida cuando se inicia una regresión de las funciones cerebrales manifestadas por acciones de demencia, pérdida de las destrezas motoras de las manos asociadas a deficiencia en la organización de los movimientos y pérdidas de las habilidades en la comunicación verbal y no verbal. Además existe una desaceleración del crecimiento craneal que origina microcefalia y puede asociarse con episodios Aunque la persona autista tenga su propia forma de ver el mundo, humanizar su silencio constituye aún una búsqueda y un reto para los especialistas. La visión del terapeuta debe ser mucho más que la del utilizador neutral de técnicas. Leer el silencio del autista implica entregarse y entregarlo todo.

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