58| Septiembre de 2014 Personaje dramática escena, bajó por las escaleras para socorrerlo. Allí, dicen algunos, comenzó la leyenda de este santo como un gran celestino, ya que, tiempo después, agresora y agredido se unieron bajo el sagrado matrimonio. No obstante, por haberse convertido en el patrono de las personas que quieren buscar novio o novia, ha tenido que pagar un precio muy alto, pues, en el afán de conseguir su ‘media naranja’, muchos lo someten a toda clase de ‘torturas’, como poner su imagen al sol, amarrarla, quitarle al niño Jesús de sus brazos y hasta voltearla cabeza abajo. Otros, más irreverentes, la queman sin dejar que se consuma en su totalidad y también la azotan por sus partes íntimas. Pero hay unos más creativos, que aunque también lo torturan, le cantan canciones para que les consiga compañía, eso sí, con condiciones incluidas. Tal es el caso de Ángel Viloria y su conjunto Cibaeño, que en la letra de la pieza musical “Palo bonito”, le dicen: “… Tengo a San Antonio puesto de cabeza si no me da novia, nadie lo endereza… Oiga, San Antonio, a mí me gusta esa, si está acompañada pues no me interesa”. Y es que los solteros, con tal de no quedarse solos, recurren a toda clase de inventiva. En Madrid (España), existe la costumbre de que las jóvenes, en romería y rezándole a San Antonio, apoyan sus manos sobre un montón de alfileres y, según el número de esos alfileres que se les peguen a la mano, así será la cantidad de novios que tendrán ese año. De igual manera, se cree que, si se reparten panes a los pobres o si se come pan mientras se le ora al santo, él hará el tan anhelado milagro. Pero San Antonio no solo consigue parejas, igualmente es capaz de encontrar las cosas perdidas. Dice la creencia popular que un novicio que estaba en el mismo convento que él le robó su breviario (libro de oraciones diarias), donde también había alabanzas a Dios. Entristecido se puso a orar y al novicio fugitivo, días después, se le presentó una aparición de algo tan terrible que lo hizo Milagros en vida Desde antes de su muerte, a San Antonio de Padua se le consideraba milagroso, y patrono de mendigos y de los pobres en general, en España, Portugal, Italia y América Latina. Su fiesta se celebra el 13 de junio, y su fama ha generado una devoción popular acompañada de imaginería y supersticiones, como lo señala la misma jerarquía católica. regresar para devolverle el libro hurtado. Así nació esta otra leyenda. Otras personas recurren a comprar una estampa de San Antonio de Padua, una vela blanca, una flor y un pan. La vela se deja encendida hasta que se consuma, la flor se reemplaza cuando se marchita y el pan se cambia el día 13 de cada mes, hasta cuando se alcance la petición. UN GRAN PREDICADOR Otra leyenda que acompaña a San Antonio de Padua está relacionada con su don de predicador; se dice que era tan brillante y bendecido que, alguna vez, los pobladores de un lugar no lo quisieron escuchar, y, como estaba cerca al mar, los peces se agruparon para oírlo. También se afirma que un parroquiano lo desafió en una ocasión para que con un milagro demostrara que en la hostia estaba Jesús. Como respuesta, hizo que la mula del incrédulo se arrodillara frente a la hostia. En algunos países de América Latina, como Chile, se le considera defensor de la causa de las mujeres y de las modistas en especial. Y es que en vida fue siempre un aliado de la mujer, sobre todo de los sectores populares más discriminados por las instituciones establecidas. Según la creencia popular, este santo también puede separar los matrimonios mal avenidos. Por eso, la copla española: “San Antoñito, San Antoñazo, quítale el marío a mi hija, ¡que es tan malazo!”. Lo cierto es que la mezcla entre creencias religiosas y mitos populares ha desdibujado la imagen del principal don que tenía Antonio de Padua: la predicación. REPRESENTACIÓN ARTÍSTICA Es posible que junto a San Francisco de Asís, San Antonio de Padua sea el religioso que tenga más representaciones en las diversas manifestaciones del arte: pinturas, estatuas, coplas, música. Es muy fácil identificarlo porque conserva unas características principales comunes en todas sus imágenes: hábito marrón o café, figura estilizada –aunque Misión de San Antonio de Padua en Monterrey, California (Estados Unidos), donde se congrega una de las más grandes comunidades de seguidores de este doctor de la Iglesia.
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