Septiembre de 2014| 55 Copidrogas Y es que, aunque muchos no lo crean, este concepto no es nuevo. El buscar obtener máquinas que piensen por sí mismas es una investigación que se viene haciendo desde la década de los años 50, momento en el que el estadounidense Frank Rosenblatt intentó construir una especie de cerebro mecánico al que llamó Perceptrón. Este primer intento era capaz de categorizar algunas formas básicas, como triángulos y cuadrados. En la actualidad, se trabaja con redes de circuitos o neuronas virtuales cuyas funciones permiten disminuir tiempos y mejorar la eficacia al resolver problemas. Sin embargo, a pesar de los avances que hoy tenemos, muchos siguen escépticos sobre si algún día la inteligencia artificial avanzada, como también se le llama al deep learning, llegará a tal nivel que se iguale a la complejidad y biología del cerebro humano. Pero, a pesar de esta incertidumbre, los científicos le siguen apostando a esta posibilidad que en el futuro permitirá impulsar otras aplicaciones que van más allá del simple reconocimiento de objetos y sonidos. “Se esperan grandes avances que permitirán resolver problemas de toda índole: desarrollar curas para enfermedades, crear vehículos autónomos y más seguros, construir medios de transporte más eficientes, entre otros. En áreas específicas, se seguirán obteniendo mejores resultados que aplicando la inteligencia humana, pero la verdadera pregunta es si algún día se podría tener una inteligencia artificial de propósito general que se desempeñe igual que la humana”, comenta Arias. Todos los sistemas de georreferenciación actuales, tales como GPS o Google Maps de dispositivos móviles, son posibles gracias a la inteligencia artificial.
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