Copidrogas septiembre 2014

54| Septiembre de 2014 Innovación&Tecnología grandes esfuerzos por crear elementos que cuenten con la capacidad de realizar actividades específicas y aplicar soluciones solo posibles por los seres humanos. A esta materia se le ha llamado inteligencia artificial, un término que se ha definido como una rama de las ciencias de la computación por medio de la cual dispositivos electrónicos (computadores, robots, dispositivos móviles) son capaces de razonar por sí mismos y así resolver distintos tipos de problemas. La AI funciona generalmente mediante el uso de redes de circuitos electrónicos comandados por un sofisticado software, y hoy se aplica en una infinidad de campos, como la economía, la predicción del clima, el análisis de datos médicos, la bioinformática y aquellos mucho más cercanos a la gente del común, como celulares y tabletas. “Existen diversas ramas de la AI. Algunas plantean la simulación del comportamiento humano y otras, su forma de pensar, pero lo cierto es que hoy en día, independiente de si la técnica utilizada es inspirada por un mecanismo humano o no, se busca resolver problemas complejos que presentan un espacio enorme de soluciones posibles”, afirma Christian Gustavo Arias, magíster en Ciencias de la Computación con énfasis en Inteligencia Artificial, docente y estudiante de doctorado de la Universidad del Valle. ‘DEEP LEARNING’: IMITADOR DE NEURONAS El funcionamiento cerebral de los seres humanos se basa en la formación de redes de neuronas que permiten el desarrollo de cada una de las actividades cognitivas y físicas de la persona (manipulación, razonamiento, percepción, aprendizaje, creación, entre otras). Por eso, basados en este principio, los científicos han venido implementando el deep learning o aprendizaje profundo, una rama de la inteligencia artificial que, como lo explica Arias, es un conjunto de algoritmos que intentan generar un nivel de abstracción sobre las cosas como lo hacen los humanos, como, por ejemplo, el procesamiento de imágenes, voces o palabras. Quizás otro de los campos más beneficiados con la AI es el de la salud, pues en él se han logrado avances tan importantes como las cirugías cada vez menos invasivas y las intervenciones robóticas. Además, la IA permite a los médicos hacer diagnósticos, supervisar la condición de los pacientes, administrar tratamientos y preparar estudios estadísticos. Los llamados sistemas inteligentes (SI) reciben datos y los convierten en conocimiento, de tal forma que pueden ayudar a tomar decisiones o a orientarse por la mejor opción de tratamiento con los consecuentes ahorros en pérdidas humanas que esto puede significar. Entre los usos más fenomenales de la AI en la medicina, se pueden destacar los llamados ‘sistemas expertos’, los cuales permiten, en el contexto de las instituciones hospitalarias, almacenar información de expertos humanos, multiplicarla y procesarla creativamente para aumentar la productividad, optimizar la eficiencia y tomar decisiones cuando los expertos no se encuentren disponibles. Para lograrlo, se debe contar con el ‘sistema experto’, que es básicamente un computador imitador del comportamiento humano. ‘Caledonio’, mientras tanto, es un robot que literalmente opera en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla (Santander, España), al imitar los movimientos de los brazos y manos de los cirujanos. Como él ya existen varios alrededor del mundo. No obstante, los sabios en la materia, como el doctor Rodolfo Llinás, afirman que la ciencia está muy alejada aún de imitar por completo el cerebro humano, la máquina hasta ahora más poderosa de la historia; aunque, también anotan, no estará lejos el día en que nuestros hogares se vean administrados por una ‘Robotina del futuro’, el personaje inolvidable de la serie de TV Los Supersónicos, que nos mostró en la fantasía mucho de lo que ahora experimentamos en persona. Un tesoro para la medicina

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