Copidrogas septiembre 2014

Hay que trabajar para ser justo, valorar el esfuerzo de los demás, asumir los errores, ofrecer disculpas y reparar el daño. Septiembre de 2014 | 25 Copidrogas  Lo dijo el famoso escritor Mark Twain: “La credibilidad es como la virginidad. Una vez que se pierde, ya no se recupera”. Y, en estos tiempos en los que la lucha de poderes lleva a todos a perder la confianza en los demás y los valores importan menos, ser creíble cobra mayor importancia. La búsqueda de la credibilidad aplica tanto para las personas como para las empresas. Esta se gana día a día, paso a paso, de acuerdo con Inés Pardo, gerente y consultora de Altos Ejecutivos CP International, y tiene una base que es la honestidad, más prudencia, más compromiso y conocimiento. “Si una persona no cumple con lo que promete o anuncia, nadie cree en ella. Por eso, para ser confiable, no hay que limitarse a hacer lo que a uno le piden. Siempre hay que dar más. Es lo que se conoce como valor agregado”, sentencia la especialista consultada. Basta con pensar en quiénes generan desconfianza para saber en qué no se debe caer: los incumplidos, quienes no respetan el punto de vista de los demás, los criticones de quienes no están presentes o hablan sin conocimiento de causa. Y, en ese sentido, vale la pena aprender a hilar delgado, pues son muchos los que se ven muy educados, tienen gran facilidad para expresarse y cuentan con gran carisma para las relaciones públicas, pero carecen del honor de la palabra prometida y son poco confiables. La credibilidad se da en todos los campos: nada mejor que un médico que brinda tranquilidad a sus pacientes por su trato y conocimientos; o el plomero que va a hacer un arreglo y deja todo perfecto; la marca que nos vende productos de calidad y hasta el amigo que es capaz de dar un buen consejo. Eso no quiere decir que una persona o una marca no puedan cometer un error, lo importante es repararlo, aconseja Pardo: “Con tiempo, con trabajo y con la oportunidad para demostrar quiénes somos. Si nuestro nombre está en duda, pero asumimos los errores, la credibilidad no se perderá. Siempre hay que poner la cara”, recomienda. PARA GANARLA Si bien es cierto que las habilidades sociales se pueden entrenar, ganar credibilidad representa un cambio en los valores, para los que no les dan prioridad. Se necesita ser honesto, tener palabra, respetar los compromisos. Es tan sencillo como devolver el dinero que le entregaron de más después de haber hecho un pago, entregar a su dueño un celular o una billetera que se ha encontrado. Igualmente hay que trabajar para ser justo, valorar el esfuerzo de los demás, asumir los errores, ofrecer disculpas y reparar el daño. El aspecto emocional también es clave, pues una persona que se deja llevar por la ira, que trata mal a los demás, tiene poca credibilidad. La comunicación es fundamental. “Debe ser clara, directa, completa, sin sobreactuarse”, anota la experta consultada. Y, ojo, siempre hay que decir la verdad. Por ejemplo, en una entrevista de trabajo: “No hablo inglés porque no lo he necesitado, pero veo que me pierdo de oportunidades interesantes, entonces decidí que voy a estudiar”, agrega. Es importante mostrar conocimiento sobre lo que se habla, tener argumentos, lo que no significa ser charlatán o chismoso.

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