22| Septiembre de 2014 Actualidad Las cifras de la investigación reportaron que, mientras el 29% de los hombres entre 45 y 54 años estaba de acuerdo con la idea de tener una relación paralela al matrimonio, quienes se comprendían entre los 18 y 24 años solo lo estaban en un 15%. Y en el caso de las mujeres, el 11% de las consultadas entre 45 y 54 años declaraba estar de acuerdo, cifra que bajaba hasta un 5% en las jóvenes (datos extraídos de http://www.cienciapopular.com. motivosparalainfidelidad). Por otra parte, la tendencia a la infidelidad es una condición que expresa mayor potencialidad cuando nacen los hijos y la rutina de su crianza se vuelve una excusa para abandonar a la pareja. “Suele confundirse la vida en pareja con la crianza de hijos como única razón para convivir, cuando ellos pasan a ser parte de esa empresa-familia y no el todo”, asevera el doctor Estrada. En la encuesta practicada por Datexco, se exponen motivos puntuales por los cuales las personas llegan a faltarle a su pareja de este modo, y entre ellos se destaca que un 28,79% de los hombres y un 57,36% de las mujeres que son infieles aducen que llegaron a dicha situación por falta de atención de sus parejas. ENFRENTAR EL MAL PARA SANAR Cualquier intento de relación extramarital, de alguna de las partes y por muy efímero que sea, deteriora la vida en pareja y prende unas alarmas que se deben abordar con urgencia, porque significa que se están empezando a romper lazos fundamentales en esa sociedad creada para alcanzar un proyecto de vida de mutuo beneficio. No obstante, la realidad es que un acto de infidelidad no significa necesariamente la muerte de la ‘empresa’ o el fin del mundo. En busca de una sanación, el problema se debe enfrentar con todas las herramientas posibles, incluyendo la ayuda profesional. Por lo tanto, eso es posible desde una perspectiva sana que permita los descargos personales fundamentados en el diálogo o la participación de un mediador que ayude a moderar la situación. El doctor Estrada comenta que la forma elemental de combatir el mal es previniéndolo, es decir, impidiendo que el acto de infidelidad se produzca. ¿Y cómo puede ser eso? Conservando la cordialidad, la sensualidad, la ternura, las caricias, y, para eso, tenemos que definir la pareja, esto es, tener espacios para ella y entender que si tienen un hijo, este llegó a integrar la sociedad sin que su cuidado implique el abandono del compañero. “Lo que predico es que conservemos los espacios de pareja, así estemos criando hijos y tengamos que trabajar. No nos entreguemos solamente a la empresa comercial, porque tenemos que ser los ejecutivos ‘Uno A’ y evitar el abandono de los asuntos emocionales que nos ligan con la pareja, pues, cuando eso sucede, aparece ‘alguien’ con quien establecemos nexos muy especiales y llega la oportunidad”, asegura el experto. La forma más sana de enfrentar la infidelidad es impidiendo que se produzca, conservando la cordialidad, la sensualidad, la ternura, las caricias, y, para eso, debemos mantener y fortalecer los espacios de pareja: Harold Estrada, MD Razones de peligro El fantasma de la infidelidad (no como acto sino como posibilidad) es constitutivo de toda relación amorosa. Puede incluso dar más vigor y renovar el deseo en la pareja. Los motivos de la infidelidad pueden ser diversos y variados: • A algunas personas sencillamente les gusta el flirteo, porque les hace sentirse más poderosas al ver que atraen a alguien. • Un viaje de trabajo. • Una salida con los compañeros. • La presencia del licor más de la cuenta. • Las crisis o los desacuerdos en las relaciones. • Los problemas personales diferentes a la pareja (conflictos con los hijos, la muerte de un familiar cercano, problemas laborales, o cualquier situación que le ponga bajo presión). • Sentirse fracasado o inferior a la pareja. • El dejar de amar al compañero y mantenerse en la relación con las excusas de “por los hijos, por los gastos, por la hipoteca”, etc. “El malestar o la inestabilidad emocional que hay en la relación, el no sentirse del todo querido o no estar del todo satisfecho con la relación, pueden llevar a experimentar con la infidelidad”, anota el especialista. Pero el superar la infidelidad va mucho más allá de poner la cara, arrepentirse y responder. Para superar el impasse, el infiel debe sacar definitivamente de su vida a la otra persona. “Requiere un compromiso firme de arrepentimiento y reparación del daño. De dar y llenar de amor a su pareja, que, sintiéndose amada y valorada, recobra la confianza”, concluye el psiquiatra.
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