Parque Arqueológico Nacional de Tierradentro. Declarado Patrimonio Mundial por la Unesco, está localizado en el nororiente del Cauca y en los límites del Huila. Esta región es famosa en el mundo por sus abundantes vestigios arqueológicos, que incluyen tumbas subterráneas y estatuas de piedra pertenecientes a la cultura tierradentro. Este asentamiento humano se diferenció de otros de la época (tiempos precolombinos) por las etapas en el ritual funerario, pues se hacía en dos tiempos: primero, el muerto se enterraba con cerámica, cuentas de collares, manos y piedras de moler; poco tiempo después era llevado a un lugar conocido como hipogeo: tumbas subterráneas que aún permanecen y sorprenden por su diseño arquitectónico. Alcanzan una profundidad hasta de 9 metros y están conformadas por un pozo de descenso con ingeniosas escaleras que sirven de acceso a la cámara funeraria. Para llegar a este Parque por carretera es necesario tomar la ruta Bogotá-Neiva (292,5 km, vía pavimentada), Neiva-La Plata (126 km, vía pavimentada) y La Plata-Parque Arqueológico (36 km, vía destapada). El viaje tiene una duración aproximada de 10 horas, partiendo desde la capital. Balsa muisca. Elaborada entre los años 1200 y 1500 d. C. y perteneciente a la cultura muisca, esta maravillosa pieza es el mejor ejemplo de una figura votiva (ofrenda). La balsa muisca fue hallada en 1856 por tres campesinos, quienes la encontraron en una cueva en Pasca (municipio de orfebres al sur de Bogotá), entre otros numerosos objetos de oro, dentro de un recipiente cerámico con forma de un chamán sentado en posición de pensar, con la mano en la barbilla. Cuando en Pasca empezó el rumor sobre el hallazgo, el cura del lugar comprendió la importancia del tema e inició su defensa para evitar la exportación ilegal y la fundición. Se encuentra en el Museo del Oro de Bogotá y es la pieza más legendaria y el mayor tesoro o reliquia arqueológica de Colombia. Actualmente, en el municipio funciona un museo arqueológico, organización sin fines de lucro que además de objetos precolombinos exhibe en sus salas trajes típicos de la zona; también cuenta con salas de ciencias naturales con muestras disecadas de aves de la sabana. Ciudad Perdida. Conocida también como Teyuna, se encuentra ubicada en la Sierra Nevada de Santa Marta y a ella se llega luego de cruzar bosques de exótica fauna y flora, puentes colgantes, montañas y cascadas. Allí, entre una selva tropical y árboles de 40 y 50 metros de altura, están las ruinas del gran imperio Tayrona, caracterizadas por una sofisticada integración entre la naturaleza y la civilización y una maravillosa arquitectura en piedra. En la actualidad, las comunidades kogi, arhuaca, sanká y kankuama habitan la zona. De acuerdo con las investigaciones de los antropólogos, y según lo explica el sociólogo Andrés Estupiñán, la ciudad fue construida hacia el año 700 de nuestra era para convertirse en el centro urbano más importante entre los 250 asentamientos indígenas descubiertos hasta el momento en la Sierra Nevada. Para entonces, su población oscilaba entre 1.400 y 3.000 habitantes. Esta ciudad estaba constituida por más de 250 terrazas distribuidas en ocho ‘barrios’, cuyo espacio servía para vivir, trabajar y realizar las ceremonias religiosas. Los sectores de la ciudad estaban comunicados a través de una red de caminos empedrados y escaleras ubicadas en las laderas que garantizaban el acceso a los campos de cultivo. Para llegar al Parque Arqueológico de Ciudad Perdida, es preciso tomar la vía Santa MartaRiohacha y desviarse en el sitio conocido como Guacha Puerto Nuevo en el kilómetro 52, hacia la población del Mamey (12 km). De ahí se continúa por un camino de herradura y un sendero peatonal, a través de las montañas que bordean el río Buritaca (26 km), hasta el Parque Arqueológico. Para conocer todas las condiciones logísticas y restricciones de la visita a Ciudad Perdida, el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) recomienda contactar a las agencias de turismo en la capital del Magdalena. Para preservar el patrimonio arqueológico, el ICANH realiza talleres a las empresas del sector de hidrocarburos. Se busca enseñar que la explotación minera legal y la preservación arqueológica no tienen por qué chocar entre sí. 18| Septiembre de 2014 Portada
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