Septiembre de 2014 | 13 Copidrogas Las fracturas por fragilidad son muy frecuentes en personas de la tercera edad: 1 de cada 3 mujeres y 1 de cada 5 hombres mayores de 50 años las sufrirán, según proyecciones de la Organización Mundial de la Salud. Esto significa solo una cosa: un riesgo de incapacidad muy elevado durante nuestra ancianidad. ¡Evitémoslo! Con la asesoría de: José Mauricio Páez Ospina, MD Ortopedista y traumatólogo Las caídas y fracturas son un fenómeno común en la adultez. Datos de la Fundación Internacional de Osteoporosis (IOF, por su sigla en inglés) confirman que en el mundo una persona sufre una fractura osteoporótica cada tres segundos y una vertebral cada 22 segundos. La frecuencia de estos eventos en los adultos mayores (más de 65 años) no es una condición menor, pues cerca del 50% de las muertes en estas personas en los Estados Unidos se relacionan con sucesos desafortunados que implicaron lesiones óseas. La evolución de la pirámide etaria estima un crecimiento constante de las fracturas de cadera, y se considera que en el año 2050 alcanzará la cifra de 6.300.000 casos1. Las personas mayores, en especial las mujeres posmenopáusicas, son más propensas a las caídas, generalmente debido a problemas de fuerza, audición, visión, reflejos y a medicamentos para enfermedades como diabetes, afecciones cardíacas, problemas circulatorios, tiroides o del sistema nervioso que afectan su equilibrio. Ellas también tienen más probabilidades de sufrir de osteoporosis, una condición que genera la pérdida gradual de la densidad ósea y ocasiona que los huesos se vuelvan quebradizos y susceptibles a las fracturas. La gravedad de estas circunstancias en el adulto mayor se debe a un proceso natural de envejecimiento por causa de la descalcificación de los huesos, el debilitamiento muscular y la osteoporosis. Una fractura en esta población puede demorar más en sanar y acarrear mayores complicaciones. “Más que una enfermedad, la osteoporosis es una condición natural del hueso que se desarrolla con el envejecimiento y produce la pérdida de la masa ósea”, explica el doctor José Mauricio Páez Ospina, ortopedista y traumatólogo. LAS MÁS COMUNES Epidemiológicamente, las fracturas más frecuentes del anciano son las que afectan las vértebras, el radio distal, la cadera, el tercio proximal del fémur y el húmero proximal, principalmente en mujeres (60-70%), tal como lo refieren diferentes estudios2-8. Estas fracturas son comunes en aquellas zonas de mayor debilitamiento en el adulto mayor: Fractura de cadera: considerada una de las más graves, puesto que el fémur se ve seriamente afectado y complica seriamente la movilidad. Puede requerir de cirugía de reemplazo de cadera para rehabilitar la función. Fractura de extremidades superiores: en esta zona, es frecuente la fractura de húmero (brazo), radio y cúbito (antebrazo) que implican deformidad, dolor, hinchazón y limitación del movimiento. Fractura de columna: es el trauma en alguna de las vértebras que componen la base ósea del cuerpo humano. Puede ocurrir por caídas y como consecuencia de osteoporosis o cáncer. HUESOS FUERTES, VEJEZ FIRME ¿Qué hacer para prevenir estas temidas lesiones? ¿Cómo hacer de los huesos fuertes parte de su longevidad? Pues bien, desde la rutina diaria se pueden prevenir las lesiones. Lo primero: haga de su casa un lugar seguro para prevenir accidentes. La American Federation for Aging Research ofrece los siguientes consejos:
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