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20 | Mayo 2026 César Augusto Londoño Periodista DEPORTES Coopidrogas Un camino correcto con éxitos y dudas Los 44 partidos jugados por la Selección Colombia, entre septiembre del 2022 y marzo del 2026, completaron el proceso que llevó al equipo a la clasificación al campeonato mundial de este año. Fueron 24 partidos oficiales, con la eliminatoria y el subtítulo de la Copa América, con un rendimiento del 57% y 20 partidos amistosos. El balance en la era Néstor Lorenzo nos deja con el 67% de rendimiento total. Faltan dos amistosos preparatorios, el 29 de mayo en Bogotá ante Costa Rica, despedida de la Selección en una fecha que no es FIFA, y el 7 de junio en San Diego ante Jordania, último antes de comenzar la cita orbital. Para algunos, fue un recorrido regular porque las tres derrotas consecutivas de eliminatoria ante Uruguay 2-3 (gol de Manuel Ugarte al minuto 101), ante Ecuador 0-1 en Barranquilla (gol de Enner Valencia a los 7 minutos y 7 opciones para Colombia) y ante Brasil 1-2 (gol de Vinícius al minuto 99) pesaron mucho y disminuyeron la confianza que se tenía tras 28 partidos sin perder, invicto que cayó en la final de la Copa América ante Argentina con el gol de Lautaro Martínez en el tiempo extra a los 112 minutos. Fue un partido muy bien jugado por Colombia en el primer tiempo, en el que tuvo tres opciones claras; dominado por Argentina en el segundo, con presión alta y manejo; y parejo en el tiempo suplementario. Por el nivel, fue una gran oportunidad para lograr el segundo título de la historia, pero no se dio. CONSTRUCCIÓN DE EQUIPO Hay muchas maneras de manejar una Selección, Lorenzo eligió la de armar equipo con base en una idea clara, en la que la consolidación del grupo, la unión y la confianza mutua son pilares fundamentales. En los 44 partidos convocó 89 jugadores, utilizó 77 y debutaron 32 con la Selección Nacional. Y 45 (50%) llegaron con menos de 26 años y 21 (24%), con menos de 23, lo que plantea un futuro esperanzador. En nuestro país hay una tendencia a sobrevalorar lo que se hace en períodos cortos y se piden, con ligereza, esos jugadores que tienen rachas afortunadas de rendimiento o goles. “Si hoy un futbolista sobresale, debe ser llamado a la Selección”, pero se olvidan otros factores que son definitivos en el momento de armar el equipo. El entrenador ha logrado conformar un grupo sano, comprometido y solidario. Los menores brotes de individualismo o desacople se han alejado, como sucedió con Jhon Jader Durán, lleno de condiciones, pero con actitudes y decisiones que lo han perjudicado. En Colombia es evidente la consolidación de un grupo base, hay “familia”, no se agrandaron cuando estuvieron invictos y vencieron selecciones superiores como Alemania y España en amistosos, o el triunfo ante Brasil por primera vez en la historia eliminatoria. Supo superar los momentos difíciles, como las tres derrotas consecutivas. Siguieron 9 partidos sin perder, en los que hubo virtudes y defectos. La derrota ante Ecuador y los empates en casa ante Paraguay y Perú fueron el momento más bajo de la Selección. Ante los vecinos, porque no se definió; contra los paraguayos, porque ganando 2-0 terminó empatando 2-2 jugando muy mal; y en Lima, porque el nivel fue bastante pobre, aunque terminó 0-0. CONVOCATORIAS CONSISTENTES Pensar que al Mundial deben ir los jugadores de mejor rendimiento hoy es depreciar y desechar el trabajo de 45 meses. Por supuesto que es importante la actualidad, pero, en la elección para el torneo más relevante del planeta, la experiencia, el comportamiento colectivo, la madurez, la respuesta ante la adversidad, el compromiso, la adaptación y la sintonía con la idea del entrenador son esenciales. Las 21 convocatorias de Lorenzo han tenido una línea consistente que ha permitido armar un equipo competitivo y confiable. Algunos piensan que acabó con la competencia, pero llamando jugadores diferentes en cada fecha FIFA no se arma conjunto, pues en la Selección hay poco tiempo para trabajar, y los 6 o 7 días que los jugadores comparten en las “La clave es que la concentración, el nivel y la entrega, que no son constantes, se mantengan en el tiempo y en la competencia”.

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