Copidrogas mayo 2014 (1)

62| Mayo de 2014 Personaje Bajo esa investidura, condensó en un solo texto todos los aspectos jurídicos que debían regular a Francia y abolió disposiciones locales que se contradecían con normas generales y eran barreras para ejercer la administración pública. A estas reformas se les conoce como el Código Napoleónico, en el cual incluyó el divorcio, la adopción, la libertad individual, de trabajo y de conciencia. La historia daría cuenta de la importancia de esta codificación que impulsó e hizo aprobar, al parecer, repartiendo ‘mermelada’ en el Parlamento y las cortes. SE CORONA COMO EMPERADOR El 18 de mayo de 1804, el Senado lo proclamó como Emperador de Francia y él mismo se impuso la corona el 2 de diciembre de ese año. A partir de entonces ejerció el poder absoluto, ese contra el cual peleó durante la Revolución, y enfrentó a sus opositores utilizando una fuerte represión. También fue proclamado y coronado Rey de Italia en 1805. Durante su mandato tuvo una relación especial con la Iglesia, aprobó una nueva constitución y, mediante diversas guerras, se adueñó de casi toda Europa, exceptuando Gran Bretaña y Rusia. GUERRAS NAPOLEÓNICAS Con este nombre se conoce a una serie de conflictos militares (1799-1815) que algunos historiadores consideran como la prolongación de todas las contradicciones vividas en la Revolución Francesa. En estas guerras, Napoleón luchó contra alianzas o coaliciones constituidas por varias naciones europeas. Combatió a Austria, Prusia, Gran Bretaña, España, Holanda, el reino de Cerdeña, Nápoles, Portugal, el Imperio Otomano y Suecia, obteniendo grandes victorias, como la Batalla de Austerlitz, donde se apoderó de Viena. Luego creó la Confederación del Rin, constituida por 16 Estados alemanes, designó a sus hermanos José I como rey de Nápoles en 1806 y Luis I Bonaparte, rey de Holanda; aplastó a las tropas prusianas en la Batalla de Jena, ocupó Berlín y siguió imparable derrotando a los rusos en la Batalla de Friedland. Pero en los países conquistados se iniciaron revueltas contra el invasor francés con el apoyo de Gran Bretaña. Entonces se presenta la guerra de la independencia española entre 1808-1814 respaldados por los ingleses, y a la vez la lucha de los pueblos conquistados por España en el Nuevo Mundo por librarse de este yugo. Mientras esos movimientos nacionalistas se expresaban, los rusos derrotaban a Napoleón, en 1812, en la Guerra Patriótica, lo que contribuiría a evitar que dominara a toda Europa. Y en 1813, es obligado a replegarse sobre el Rin después de la Batalla de Leipzig. Rusos, austríacos y prusianos llegan a París en marzo de 1814, Napoleón abdica y se exilia en la isla de Elba, ubicada en el mar Mediterráneo. Tiempo después regresa para sufrir su derrota definitiva en Waterloo (ver recuadro). LA BATALLA FINAL Aunque en Napoleón Bonaparte: una biografía íntima, Vincent Cronin manifiesta que habría fallecido por un cáncer de estómago, en 1955, Sten Forshufvud, un odontólogo sueco experto en química y toxicología, descubrió, leyendo los escritos de Louis Marchand, asistente de cámara de Napoleón, numerosos síntomas de envenenamiento con arsénico. ¿Envenenado o muerte natural? La historia no ha dicho la última palabra. Lo que sí es cierto es que el emperador francés, estratega militar destacado de la historia, como lo indica Octave Aubry (Vida privada de Napoleón), moriría el 5 de mayo de 1821 en la isla de Santa Elena, obeso, lleno de dolores y apartado del mundo y de la gloria que tanto adoró. Su tumba está en París, en el palacio de Los Inválidos. Waterloo: el ocaso Napoleón Bonaparte y su ejército se enfrentan contra las tropas británicas, holandesas y alemanas, dirigidas por el duque de Wellington, y contra el ejército prusiano, cerca de la localidad de Waterloo (Bélgica), el 18 de junio de 1815. Había calculado que, si derrotaba a los aliados, la opinión en Francia se pondría de su lado, y que en Bélgica, donde tenía muchos partidarios, se daría una revolución en su favor. Pero ya en el terreno, su ejército se diluyó poco a poco ante el embate de los aliados. Fueron tan terribles los estragos del combate que el duque de Wellington exclamaría al ver tantos muertos: “Al margen de una batalla perdida, no hay nada más deprimente que una batalla ganada”. Los aliados llegan a París en busca de Napoleón, quien se rindió el 10 de julio y el 26 fue enviado al exilio en la isla de Santa Elena, situada en la mitad del océano Atlántico. El 18 de mayo de 1804, el Senado lo proclamó Emperador de Francia y él mismo se impuso la corona el 2 de diciembre de ese año.

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