Mayo de 2014 | 61 Copidrogas Napoleón Bonaparte Ramolino nació el 15 de agosto de 1769 en Ajaccio (Córcega, Italia). Sus padres, Carlos y Letizia, tuvieron 13 hijos, pero solo sobrevivieron 8. En esos tiempos era muy común que en Córcega existieran disputas entre las familias, que hasta por motivos baladíes intentaban arreglar las diferencias no solo a golpes, sino con las armas. Por ello, algunos historiadores señalan que las familias eran numerosas para asumir las afrentas y las venganzas. El padre murió cuando Napoleón aún era muy joven y esto le trajo dificultades económicas a la familia, al punto de quedar casi en la miseria, de la cual salieron gracias a que su madre y uno de sus hermanos consiguieron parejas adineradas y a la protección que le brindó a él un hermano de Maximiliano Robespierre. Los hermanos Bonaparte obtuvieron fortuna y poder durante la vigencia político-militar de Napoleón. El más notorio de ellos fue José, conocido como ‘Pepe Botella’, no por su afición a la bebida, sino por haberle quitado impuestos a esta industria y autorizar sin restricción de horario el funcionamiento de los expendios de licores. Su hermano lo designó como Rey de España de 1808 a 1813, tras invadir ese país y deponer al rey Fernando VII, con lo cual contribuyó, sin proponérselo, a nuestra primera independencia. Según Louis Chardingi, en el libro Napoleón, el hombre: una radioscopia de su vida, este logró ingresar a la escuela militar francesa de Brienne-le-Château con 10 años de edad. Para entonces ya había aprendido francés y, una vez graduado en 1784, lo admitieron en la École Royale Militaire de París, donde estudió artillería y a los 16 años ya era teniente segundo de esta división. SALTO HACIA EL PODER Bonaparte ya era muy conocido por sus victorias en el campo militar, pues estuvo batallando en las guerras que Francia libró contra Europa con motivo de la Revolución Francesa, período en que se logra el tránsito de una monarquía absoluta (todo el poder concentrado en el rey) a un gobierno republicano, donde existe la separación de los tres poderes clásicos: ejecutivo, legislativo y judicial. Pero había una gran debilidad política e institucional por los desacuerdos entre los republicanos sobre el modelo de gobierno que querían, lo que propició confusión y caos. Esta situación fue aprovechada por Bonaparte, quien dio un golpe de Estado conocido como el del 18 de Brumario –fecha del calendario republicano francés equivalente en el calendario gregoriano (el nuestro) al 9 de noviembre de 1799–, disolvió el Directorio, órgano del gobierno de la Revolución Francesa, e inició el período conocido como Consulado, convirtiéndose en el Primer Cónsul de la República el 11 de noviembre de 1799. Siendo muy joven (seis años menor que ella), Napoleón contrajo matrimonio con Josefina de Beauharnais, una mujer que habría dudado en casarse con él por su baja estatura, 1,68 m, por feo y otras pequeñeces. La sociedad francesa la calificaba como promiscua y habría seguido siéndolo después de desposarse, a juzgar por una carta que él le envió desde el frente de batalla en Italia reclamándole porque ella no le escribía: “¿De qué clase maravillosa puede ser, que nuevo amante reina sobre sus días, y evita darle cualquier atención a su marido? ¡Josephine, tenga cuidado! Una placentera noche, las puertas se abrirán de par en par y allí estaré”. Los biógrafos han dicho que el emperador sufrió mucho cuando ella se rehusó acompañarlo a su misión militar, a donde debió partir un día después de las nupcias (aunque llevaban mucho tiempo siendo amantes), ya que el dirigente político Paúl Barrás, uno de los amores de Josefina, como regalo de bodas lo nombró comandante del Ejército en los Alpes. Sin embargo, no dudó en pedirle el divorcio en 1809, cuando conoció a María Luisa, una descendiente de rancios linajes europeos. En contra de Josefina jugó el no haber podido darle un hijo, a pesar de que ella tuvo dos en su primer matrimonio. Además, políticamente el enlace con la casa Habsburgo, de donde provenía María Luisa, era muy conveniente. El ansiado heredero, Francisco Carlos José, Napoleón II, por fin llegó, pero María Luisa lo abandonaría después. Napoleón tuvo muchísimas amantes, entre ellas algunas integrantes de la corte de sus esposas y, al parecer, con la condesa polaca María Walewska habría tenido otro hijo, León. De amores e intereses A los 10 años logró ingresar a la escuela militar francesa de Brienne-le-Château. Entre la guerra y el amor se debatió siempre su vida.
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