44 | Junio 2026 CALIDAD DE VIDA ¿Tiene pensamientos intrusivos? Visitantes indeseados Aparecen de forma inesperada y de manera incontrolable, rondan permanentemente en la mente y suelen causar angustia, ansiedad o culpa. ¿Qué hacer si lo persiguen? ¿Duda si cerró la puerta o apagó la estufa, le llegan imágenes de probables accidentes de personas conocidas, tiene impulsos repentinos de saltar o gritar en lugares públicos? Pues bien, ese tipo de ideas se llaman pensamientos intrusivos o eventos psíquicos automáticos que irrumpen en la conciencia de forma repentina y sin control, manifestándose como imágenes o impulsos no deseados. Sin importar lo perturbadores que parezcan, el contenido de los pensamientos intrusivos no lo convierten en una mala persona. Y la falta de control sobre ellos no es una señal de que esté “loco”. El verdadero problema que necesita abordar es cómo reacciona ante estos. Y el primer paso es comprender lo que sucede dentro de la mente. Es vital distinguir entre el pensamiento intrusivo, que funciona como un “visitante inesperado” en nuestra mente, y la rumiación, que es el acto de invitarlo a quedarse. Estos fenómenos son frecuentes entre las personas del común y no son una señal de deseos ocultos o intenciones no manifestadas; de hecho, suelen ser perturbadores e incongruentes con los valores —como el miedo a hacerse daño o las ideas ofensivas—, y es, precisamente, ese choque con la ética lo que genera angustia, ansiedad o culpa. LAS CARACTERÍSTICAS Como se explicó, los pensamientos intrusivos no son necesariamente deseados ni perturbadores y tampoco reflejan deseos reales ni intención de actuar. Se clasifican así: • Involuntarios: aparecen sin invitación y son difíciles de controlar. • Perturbadores: su contenido suele ser violento o absurdo. • Repetitivos: pueden volver constantemente, creando ciclos de ansiedad. • Comunes: se estima que hasta el 90% de las personas los experimentan. La neurociencia explica que no son “fallos”, sino parte del procesamiento natural de un cerebro que busca protegerse proyectando escenarios de riesgo. Esta irrupción molesta suele intensificarse ante niveles de estrés alto, fatiga, traumas pasados o cambios en la regulación de neurotransmisores, siendo un síntoma central en el trastorno obsesivo compulsivo (TOC). Los pensamientos intrusivos pueden estar ocasionados por disposición genética. Otra posible causa es una característica que los psicólogos Martin Seif y Sally Winston llaman “mente pegajosa”, cuando esta tiene una predisposición (probablemente heredada) a las preocupaciones recurrentes. Otros factores que pueden desencadenar o aumentar la gravedad e intensidad de este tipo de pensamientos son los cambios hormonales que ocurren durante la menstruación, el
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