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42 | Junio 2026 ABECÉ DE LA FARMACIA en asesor de cabecera al que se acude ante la duda, porque se recurre a él no solo en busca de un producto, sino de la validación de un profesional que lo conoce, escucha, aconseja y protege; que es su primer punto de contacto en muchos casos y que se suele considerar como el asesor que transforma la duda en seguridad. Es interesante ver esa relación y sus componentes culturales, encontrando que “es más accesible el farmaceuta y se confía más en él, entre otras razones, ‘porque está interesado en mí’, tanto que en ocasiones puede aconsejar mejor ir al hospital o la clínica; en la parte opuesta, para algunas personas, el médico siempre tiene afán, atiende muy rápido y solo escribe frente al computador”, expresa la doctora Johanna Aponte, directora del Centro de Información de Medicamentos de la Universidad Nacional (CIMUN), en el sitio web “Colombia trabaja unida para combatir la resistencia a los antimicrobianos”, de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) Colombia. nes de su farmacéutico como las de un guía experto, logrando un autocuidado responsable que ningún manual técnico podría replicar por sí solo, y en diversos foros nacionales se ha insistido en esa necesidad. IR PASO A PASO Para los expertos, la indicación farmacéutica parte de una frase muy popular y cotidiana en los círculos familiares y de barrio: “Qué me da para...” y es ahí cuando se activan los protocolos. Se trata de seguir una metodolo- gía establecida, que tiene como propósito esencial garantizar la seguridad del paciente y que, en determinados casos, termina con la remisión al médico o a un centro de urgencias. Un lazo que debe tenerse en cuenta para elevar el papel protagónico de los farmaceutas en atención primaria e integrarlo a las estrategias inter y multisectoriales en un sistema integral de salud que beneficie a toda la sociedad, ya que diversos estudios han hallado que el paciente sigue las recomendacioApoyo INTEGRAL “La indicación farmacéutica expresa una de las mayores fortalezas de la farmacia comunitaria: su capacidad de estar cerca de la gente, orientar con responsabilidad y aportar al autocuidado seguro de la población”, anota Lucía Monsalve, directora ejecutiva de Asocoldro. Bajo estos lineamientos, desde esta entidad se lleva a cabo un minucioso acompañamiento para que los afiliados comprendan con claridad qué significa orientar responsablemente, cuál es el alcance de esa labor y por qué el autocuidado consciente exige información adecuada, prudencia y remisión oportuna cuando el caso supera lo que puede manejarse desde la farmacia comunitaria. “Trabajamos para fortalecer una visión de la droguería detallista como un actor cercano a la comunidad y con un compromiso real en la orientación al usuario. Para nosotros, este tema es fundamental porque una buena indicación farmacéutica puede marcar una diferencia concreta en la salud de las personas”, comenta Monsalve. Se desarrolla mediante orientación técnica y normativa, actualización permanente, espacios de formación y contenidos que refuerzan el uso apropiado de los medicamentos, la identificación de signos de alarma y la importancia de una atención centrada en la protección del usuario. Como resultado, se adelantan procesos cada día más responsables y se abona terreno para tener una farmacia comunitaria que sea “más profesional, más consciente de su papel en salud y más comprometida con el bienestar de las personas y de sus comunidades”. A mayor TECNOLOGÍA y alfabetización en SALUD, más necesaria es la FIGURA del farmacéutico CUALIFICADO.

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