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Junio 2026 | 41 Coopidrogas Cada vez que una persona llega al mostrador de la droguería y le comenta al farmaceuta una inquietud relacionada con su salud, y este responde adecuadamente, se activa el servicio de indicación farmacéutica, que hace parte de la farmacia comunitaria. “La farmacia comunitaria ocupa un lugar especial en la vida de las personas: conlleva cercanía, confianza y orientación en momentos cotidianos de necesidad. Muchas veces, el primer paso frente a un malestar menor, una duda acerca de un medicamento o una inquietud de autocuidado no ocurre en un consultorio, sino en la droguería del barrio, en ese espacio próximo donde alguien escucha y orienta”, señala Lucía Monsalve Rodríguez, directora ejecutiva de la Asociación Colombiana de Droguistas Detallistas (Asocoldro). Allí, la indicación farmacéutica se convierte en un componente fundamental y un apoyo invaluable en las estrategias multisectoriales de bienestar y salud, muy desarrollado ya en algunos países, pero en otros, como Colombia, representa aún un desafío que ha dado pie a la realización de estrategias para reforzarlo y consolidarlo, debido a lo que significa y aporta en el propósito de tener comunidades más saludables y en la resolución de problemas menores de salud. Si bien todavía no se incluye en las normativas como un concepto autónomo con el mismo nivel de definición que en otros países, sí se destaca su papel asistencial clave en atención primaria y se alinea con el propósito del quehacer farmacéutico de informar al paciente, promover el uso apropiado de los medicamentos y contribuir al cuidado responsable de la salud, lo que incluye mantener bajo control, por ejemplo, una enfermedad crónica, mejorar la adherencia terapéutica o incidir en la contención de problemáticas como la resistencia a los antimicrobianos (RAM) o la automedicación innecesaria. “Su importancia es enorme. Hablamos de uno de los pilares de la farmacia comunitaria: porque allí no solo hay acceso, también hay orientación, criterio y una valiosa función de cuidado”, dice Monsalve. CERCANÍA CLAVE Uno de los aspectos determinantes en el servicio de indicación farmacéutica es, sin duda, la confianza entre farmaceuta y paciente, que en culturas como las latinas es muy estrecha y poderosa, convirtiéndolo Experiencias INTERNACIONALES En el estudio “El papel de la farmacia comunitaria y de los farmacéuticos en el autocuidado en Suecia”, liderado por Tommy Westerlund, experto en ciencias biomédicas, de la Universidad de Malmö (Suecia), y Lars-Ake Söderlund, de la Federación Médica Internacional, en La Haya (Países Bajos), se destaca el papel esencial del farmaceuta, más allá de dispensar, en temas como el asesoramiento e indicación farmacéutica y la derivación al nivel de atención médica adecuado cuando es preciso, teniendo claro que, a mayor tecnología y alfabetización en salud, más necesaria es la figura del farmacéutico altamente cualificado. De igual forma, países como España (proyecto Indica+Pro), Reino Unido, Australia y Canadá ya integran al farmacéutico en sus programas y estrategias de atención primaria, lo que contribuye en la resolución de síntomas menores en la población y descongestiona los sistemas de salud. En América Latina está el caso de Costa Rica, en donde se tiene la presencia permanente de un regente farmacéutico como una exigencia legal, es decir que se asegura que la orientación la dé un experto, que se convierte en un “filtro” que evita problemáticas como la automedicación peligrosa en la comunidad. En Colombia, desde Asocoldro y sus afiliados se hacen constantes llamados para que se tenga en cuenta que los farmaceutas son actores indiscutibles en la sociedad y en la toma de decisiones se incluya su accionar, tomando en consideración que la red de droguerías y farmacias puede complementar una capacidad institucional y un sistema que hoy es insuficiente.

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