24 | Junio 2026 GESTIÓN Finalmente, sugiere incorporar espacios de mejora continua mediante microentrenamientos y retroalimentación frecuente, que refuercen buenas prácticas y desarrollen estas capacidades de forma progresiva. Revisar casos reales, analizar qué se puede hacer mejor y afianzar buenas prácticas permiten que los equipos desarrollen mayor conciencia y fortalezcan sus habilidades de poder, consolidando así una experiencia de servicio más humana, efectiva y diferencial. En síntesis, las power skills han dejado de ser un complemento para convertirse en el núcleo del desempeño laboral. Como plantea Borja Castellar, no basta con saber o hacer: la diferencia está en convertir esas capacidades en resultados concretos, construir marca personal y adaptarse de manera continua en un entorno definido por la inteligencia artificial. En la misma línea, el Foro Económico Mundial advierte que, de cara al 2030, habilidades como la creatividad, la resiliencia, la flexibilidad y el aprendizaje permanente serán cada vez más determinantes en el mundo del trabajo. Desde la práctica, Jiménez refuerza esta idea: no se trata solo de tener habilidades, sino de usarlas con intención de resolver, conectar y originar valor en cada interacción. Así, más que “habilidades suaves”, son capacidades que venden, fidelizan y marcan la diferencia. En una droguería de barrio —como en cualquier negocio— pueden pesar incluso más que el precio o la ubicación. Del servicio básico a la experiencia memorable Escuchar, recomendar y conectar mejor con el cliente no requiere grandes inversiones, sino práctica y consistencia. Estos consejos ayudan a transformar la atención cotidiana en una ventaja competitiva: 1. Entrenar la escucha activa • No interrumpir. • Hacer preguntas: “¿Para quién es el medica- mento?”, “¿Desde cuándo tiene el síntoma?”. 2. Practicar la recomendación responsable • Sugerir productos complementarios (ej.: vitami- na + analgésico si aplica). • Explicar beneficios de forma sencilla. 3. Mejorar la comunicación clara • Evitar tecnicismos. • Confirmar que el cliente entendió: “¿Es clara la información sobre cómo tomarlo?”. 4. Desarrollar empatía real • Ponerse en el lugar del cliente (muchos llegan preocupados o enfermos). • Usar frases como: “Entiendo cómo se siente”. 5. Fomentar la autogestión • Que cada colaborador se haga responsable de su atención. • Medir resultados simples: ventas diarias, clien- tes recurrentes. 6. Simulaciones cortas • Practicar entre los colaboradores del punto de venta situaciones reales: – Cliente molesto. – Usuario indeciso. 7. Retroalimentación constante • Conversaciones breves al final del día: – ¿Qué salió bien? – ¿Qué se puede mejorar?
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