Junio 2026 | 21 Coopidrogas La urgencia no es solo local. Las tendencias globales refuerzan la magnitud del desafío: hacia el 2035 habrá más personas mayores de 80 años que bebés de un año en el mundo, una indicación inequívoca de lo que será la nueva estructura por edades y de la necesidad de anticiparse con políticas públicas intergeneracionales, añade Urdinola en el especial periodístico. EL RETO DEL CUIDADO El envejecimiento en Colombia no solo tensiona las finanzas públicas por el sistema pensional, también desplaza el peso de la protección hacia los hogares. En un país sin un sistema de cuidados plenamente desarrollado, serán los jóvenes quienes no solo financien a una población mayor creciente, sino los que asuman directamente el cuidado de padres y abuelos. “El país está envejeciendo más rápido de lo que se preparan sus instituciones. Si no actuamos ahora, los jóvenes no heredarán deudas, sino personas que requerirán mayores cuidados y atención”, apunta Massiel Dayana Castillo Triana, docente del programa de Trabajo Social de Areandina, sede Bogotá. UNA TRANSICIÓN ACELERADA En términos de envejecimiento, Colombia se ubica, en la actualidad, en un nivel intermedio —junto a Brasil, Ecuador y Perú—, pero con una velocidad de cambio significativamente mayor, según los números que presenta World Population Prospects. “No somos el país más envejecido de la región, pero sí uno de los que más rápido está envejeciendo”, manifiesta la experta y doctora en demografía Vega Landaeta. prepararla: diagnósticos tempranos, control de factores de riesgo y hábitos saludables desde etapas más jóvenes”, enfatiza. Frente a este panorama, la experta es clara en que el debate no debe centrarse en cómo revertir la tendencia. “El envejecimiento no se puede evitar ni depende de forzar a las personas a tener más hijos; es una decisión individual, especialmente de las mujeres”, asevera. La prioridad, en cambio, está en la adaptación institucional. Esto implica repensar el sistema de salud con un enfoque territorial, fortalecer los mecanismos de protección social en un contexto de alta informalidad laboral y diseñar políticas que garanticen condiciones dignas para la vejez. Asimismo, supone anticipar cambios en el sistema productivo y en el mercado laboral. “Si en 30 años tenemos menos población en edad de trabajar, ¿cómo se va a sostener la productividad del país?”, plantea. Finalmente, Vega insiste en que el envejecimiento no debe abordarse desde el alarmismo, sino desde la planificación. “No es un problema del futuro, es una realidad del presente. Ya estamos dejando de ser un país joven, pero aún estamos a tiempo de prepararnos”, concluye. De acuerdo con los análisis hechos por los especialistas, Colombia aún conserva rasgos de país joven, pero esa condición se está transformando. El verdadero desafío está en sostener el sistema y en reorganizar la vida cotidiana de millones de familias en un país que envejece más rápido de lo que se prepara. Esta velocidad marca una diferencia clave frente a las naciones desarrolladas, que atravesaron este proceso de forma más gradual y con mayores niveles de ingreso. Colombia, en cambio, deberá adaptarse en pocas décadas y con limitaciones estructurales. “En aproximadamente 30 años seremos un país envejecido, pero sin haber alcanzado los niveles de desarrollo económico necesarios para sostener esa transición”, anota Vega. Esto implica retos en múltiples frentes: desde la sostenibilidad del sistema de salud hasta la disponibilidad de mano de obra y la viabilidad de los sistemas de protección social. El envejecimiento, igualmente, transformará el perfil epidemiológico. Las enfermedades crónicas —co- mo la diabetes o las cardiovascu- lares— ganarán protagonismo, lo que exigirá un sistema de salud más preventivo y menos reactivo. “No se trata solo de atender la vejez, sino de La JUVENTUD debe asumir con responsabilidad y CRITERIO los retos de un país que envejece RÁPIDAMENTE.
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