Copidrogas junio 2014

estaban en un set aparte”, agrega. Y la razón para que todo fuera en vivo no era otra que el kinetoscopio que se importó para hacer las grabaciones no era apropiado para la altura de Bogotá y por ello resultaba muy complicado su manejo. Por este motivo, y porque tampoco había estudios suficientes, de los primeros años de la televisión nacional existe poco material en archivo. Pero lo que sí permitieron las emisiones en directo fue demostrar el talento de nuestros actores y comunicadores. ‘EL PRECIO ES CORRECTO’ El gobierno de Rojas Pinilla promovió la televisión como un medio con fines culturales y educativos, aunque para algunos historiadores la finalidad era política. Pero, independientemente de la motivación del mandatario, lo cierto es que su principal interés era que llegara al mayor número de personas. Por eso, una de las estrategias que adoptó fue popularizar la adquisición de los televisores otorgándoles exenciones de impuestos a los comerciantes para que pudieran venderlos a menores precios. Fue así como, mediante una licitación, se hizo la compra de 15.000 telerreceptores que fueron vendidos a través del Banco Popular con plazos de pago de hasta 12 meses. Esto permitió que un sector considerable de la población adquiriera aparatos de 21 pulgadas por módicos 385 pesos. ‘EL SHOW DE LAS ESTRELLAS’ Por la televisión colombiana desfiló toda una constelación compuesta por actores, presentadores, locutores, animadores, cómicos y directores, muchos de los cuales venían de la radio y aprendieron a meterse en la caja mágica de manera empírica. Hoy, de esa vieja guardia, muchos ya partieron para nunca más volver, otros están retirados y algunos todavía activos. Mencionarlos a todos es imposible, aquí recordamos algunos: Gloria Valencia de Castaño, Pacheco, Jimmy Salcedo, Otto Greiffenstein, Saúl García, Teresa Gutiérrez, Alicia del Carpio, Carlos ‘El Gordo’ Benjumea, Carlos Muñoz, Consuelo Luzardo, Boris Roth, Pepe Sánchez, Bernardo Romero (padre e hijo), Álvaro Castaño, Carlos de la Fuente, Judy y Jaqueline Henríquez, Alfonso Lizarazo, Chela del Río, Delfina Guido, Dora Cadavid, Héctor Ulloa, Gustavo Angarita, Emeterio y Felipe ‘Los Tolimenses’, los Hermanos Monroy, Kepa Amuchastegui, Diego León Hoyos, Pedro Montoya, Vicky Hernández, Frank Ramírez, Margalida Castro y un sinnúmero de nombres que hicieron parte de ese gran elenco y que, sin marketing, sin cirugías estéticas, sin managers y sin ningún otro as bajo la manga que su talento, brillaron con luz propia en el firmamento de nuestra pantalla chica. ‘LOS AÑOS MARAVILLOSOS’ La televisión nacional fue evolucionando poco a poco. De ser 100% estatal cuando inició, abrió sus puertas a patrocinadores privados unos dos años después. Se crearon programadoras, como Punch, que fue la primera en 1956, RTI y Caracol. Pero, según Restrepo, el gran salto para consolidar su nivel técnico es la cinta magnética, que permitía tanto grabar como editar sin el proceso óptico del kinetoscopio. Así se pudo ampliar el tiempo de emisión y se fundó Estudios Gravi en los años 70, donde se empezó a grabar en color, aunque por falta del estándar requerido, se siguió emitiendo en blanco y negro hasta 1978. No obstante, una desventaja de esto fue que la programación de alto contenido cultural, donde no importaba el rating, empezó a ceder ante la comercial, lo cual se profundizó aún más con la aparición de los canales privados en 1997. Pero lo cierto es que actualmente la televisión nacional tiene un fuerte desarrollo tecnológico y con grandes producciones se ha ganado un espacio en el mercado internacional. Y de aquella época romántica y artesanal, hecha casi con las uñas, pero con mucha mística y talento, solo queda la imagen de la nostalgia. Magda Egas pertenece a la que podría llamarse la segunda generación de la televisión. Comenzó en 1968, siendo aún una adolescente, como modelo de casi todos los comerciales cuando ya se grababan. Tras presentar las franjas infantil y femenina de Caracol y del Café Concierto, el primer talk show que se hizo en Colombia, se convirtió en la primera mujer que presentó noticias en en el horario nocturno. Cuenta que la llegada del color trajo un cambio de paradigmas y otros aprendizajes, como el manejo del maquillaje y los tonos de la ropa. “En blanco y negro el maquillaje tenía que ser muy acentuado para que se notara, en cambio, en color era más suave, pues este aumentaba las tonalidades. Tampoco nos podíamos vestir de cualquier tono, ya que algunos, como el blanco o el verde, no registraban bien”. Destaca la mística como una gran diferencia entre la época que le tocó y la actual. “Antes, la gente investigaba, leía mucho sobre el tema que se iba a tratar y podía defenderse si el recurso técnico fallaba. Hoy, en cambio, hay mucha dependencia de la tecnología y la mayoría de la gente lo que hace es sentarse a leer”. El manejo de las cámaras es otra gran diferencia: “Se trabajaba con mayor dificultad porque solo se usaban 1 o 2 cámaras. En la actualidad, todo es digital y se manejan cuatro o más cámaras”. ‘Los colores de la fama’ foto: Abel Cárdenas Junio de 2014 | 69

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