sede provisional de la televisora. Para entonces, algunos comerciantes ya tenían en sus vitrinas los nuevos aparatos y muchas personas pudieron observar las imágenes nítidas, lo cual despejó las dudas que había sobre la calidad del servicio e incrementó el interés de los bogotanos por el desconocido invento. Así, para el 13 todo estaba listo y la inauguración de la televisión sería uno de los tantos actos que el gobierno había preparado para la celebración de su primer año, que llamó la ‘fiesta cívica’. ‘TESTIMONIO’ Fernando González, el popular Pacheco, recientemente fallecido, en su libro Me llaman Pacheco, narró así cómo fue aquel primer día: “En casa vi televisión por primera vez. Era un aparato Phillips que compramos de contado Rafael y yo para regalárselo a papá… Lo primero que vimos mi papá, mi hermano y yo, allí sentados en la sala frente al televisor, fue un cartón que identificaba al canal 8. Enseguida apareció en la pantalla una película que mostraba la bandera colombiana ondeando en el aire, mientras sonaban las notas del himno nacional… Siguió luego una trasmisión desde Palacio, en la que habló Rojas Pinilla. Y después vinieron varios números musicales y dramáticos. Hubo un sketch cómico de ‘El Opita’(…). Bernardo Romero Lozano, vinculado a la televisión desde la primera noche, presentó enseguida un teleteatro basado en un cuento suyo. Luego salieron al aire algunas piezas de ballet folclórico. Dos horas después la transmisión había terminado”. ‘LOS PICAPIEDRA’ Hablar de la programación de nuestra televisión de hace 60 años es remontarse a la edad de piedra de este medio. “La programación inicial era completamente en vivo porque no se tenían los equipos adecuados para grabar y retransmitir. Solo había dos horas de emisión diarias de 7 a 9 p. m., en las que se difundían dos informativos con material que traían las agencias internacionales en películas y lectura de las noticias nacionales: El Mundo al Vuelo, patrocinado por Avianca, y el Noticiero Suramericana, de esta compañía. También estaban El Telehipódromo –que combinaba las transmisiones de hípica con presentaciones musicales–, obras de teatro en vivo y algunos programas de concurso”, afirma Restrepo. “En los primeros 6 u 8 años el proceso era realmente artesanal, y hasta los comerciales se hacían en directo, con actores que La Biblioteca Nacional fue sede de las primeras emisiones. Los espectadores vieron sorprendidos las imágenes nítidas de un hecho que cambió la historia de Colombia. Con su carisma y voces prodigiosas, Gloria Valencia de Castaño y Fernando González Pacheco (ya fallecidos) incursionaron con programas arrasadores en la TV colombiana, y así se convirtieron en leyendas para la eternidad. Fotos: Archivo El Tiempo 68 | Junio de 2014
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