Copidrogas junio 2014

Con su mamá hasta la muerte La vida de Adam Smith transcurrió acompañado por su madre Margaret Douglas –con quien vivió hasta el día de su muerte–, por una prima cuyo nombre se desconoce, por la soledad, la soltería, pues nunca se casó, y por largos períodos de ensimismamiento que le dieron fama de hombre distraído. Los honores y reconocimientos recibidos no bastaron para ayudarle a sobrellevar la muerte de su progenitora, quien falleció a los 90 años en 1784. Smith le sobrevivió solo seis años más. El 17 de julio de 1790, a los 77 años, moriría en Edimburgo, en cuyo cementerio de Canongate fue sepultado. FOTOS: ©2014 Shutterstock.com irlandés famoso profesor de filosofía moral y hombre de recia personalidad, que sin duda influyó en la formación intelectual de Smith, aunque después discreparan. Dos años más tarde obtendría una beca para estudiar en el Balliol College de Oxford, y a los 23 terminó de forma brillante sus estudios, demostrando un profundo dominio de la filosofía clásica y de la contemporánea. CREATIVIDAD Y FELICIDAD Su paso por la academia, de acuerdo con su propia afirmación, fue el tiempo más creativo y feliz de su vida. A ella se vinculó en 1748, gracias a un amigo de su casa, el filósofo y jurista Lord Henry Kames, quien le posibilitó ser conferencista en Edimburgo. Durante dos años fue expositor de lujo en temas que iban desde la retórica, pasando por la economía hasta llegar a la historia, y publicó artículos en Edimburgh Review. En ese tiempo conoció al filósofo David Hume, quien sería su amigo entrañable. Al darse a conocer como conferencista y escritor, se le facilitó, en 1751, ser profesor de lógica en la Universidad de Glasgow, pero tras un año en este puesto, cambió esta cátedra por la de filosofía moral, que además de resultarle más interesante era mejor remunerada. Su fama de excelente profesor fue más allá de las fronteras, y Voltaire en Francia le enviaba a sus alumnos deseosos de asistir a sus clases y beber de sus conocimientos y sabiduría. SUS APORTES Fue en su primer libro, Teoría de los sentimientos morales, publicado en 1759 y donde se refiere a la naturaleza y comportamiento social del hombre, que Smith mencionó por primera vez el concepto de la ‘mano invisible’, metáfora con la cual quería decir que el libre mercado se autorregula a sí mismo, por algo que no vemos, es decir por esa ‘mano invisible’. En lenguaje sencillo, quería decir que el precio de una mercancía, por ejemplo, lo fijan las fuerzas del mercado –oferta y demanda– mucho mejor que un burócrata mediante un decreto. Por ello, había que dejar actuar a esa ‘mano invisible’. Entre sus aportes teóricos más destacados se encuentran: La clara diferenciación entre valor de uso (utilidad de un bien para satisfacer una necesidad, por ejemplo, vestirse) y el valor de cambio (posibilidad de cambiar un bien por otro bien, por ejemplo, un vestido por un par de zapatos, o por dinero, que también es un bien). Smith es tal vez el más famoso economista del planeta. Esta estatua, levantada en su honor, se encuentra en Edimburgo. Junio de 2014 | 61

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