Lita, una mujer de 42 años que contemplaba incrédula cómo brillaban las dos lámparas instaladas en su casucha ubicada en una favela brasileña. ASÍ SURGIÓ Cansado de los frecuentes fallos eléctricos que afectaban a Uberaba, ciudad localizada al sur de Brasil, Moser, habitante del lugar, decidió jugar con la idea de la refracción de la luz solar en el agua para iluminar las casas de su barrio; al poco tiempo había inventado la llamada ‘bombilla de los pobres’. “Gracias a este fenómeno, los rayos solares viajan en vertical a través del envase y al chocar con el líquido generan una refracción horizontal de 360 grados que ilumina toda la habitación”, explica Julio Alberto Ríos, ingeniero civil y docente de física. En función de la intensidad del sol, la potencia de estas bombillas artesanales oscila entre los 40 y los 60 vatios. “Es una luz divina. El sol y su luz son para todos. No te cuesta un céntimo y es imposible electrocutarse”, señaló Moser en declaraciones a la agencia periodística BBC. ALTERNATIVA SUSTENTABLE DE TALLA MUNDIAL La lámpara Moser, como también se le conoce, es muestra de la recursividad de quienes buscan solución a sus necesidades básicas. Actualmente se constituye en una de las opciones sustentables de las poblaciones pobres del mundo, quienes han copiado el sencillo modelo de bombilla solar artesanal, a tal punto que se ha extendido por varios lugares del mundo. Por ejemplo, la Fundación My Shelter (Mi Refugio) en las islas filipinas acogió con entusiasmo el invento. Esta organización se especializa en construcciones alternativas utilizando materiales como bambú, neumáticos o papel. El proyecto se ha denominado ‘Un litro de luz’ (isang litrong liwanag), y ha sido adelantado por estudiantes del Massachusetts Institute of Technology (MIT), que en colaboración con la Fundación My Shelter lo desarrollan en Filipinas, donde el 25% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza y la electricidad es especialmente cara. En la actualidad, hay allí 140.000 hogares utilizando este sistema de iluminación. El director ejecutivo de My Shelter, Illac Angelo Díaz, explica que el uso de la bombilla-botella se ha extendido a por lo menos 15 países, entre ellos India, Bangladesh, Fiji y Tanzania. Su valor social se fortalece al considerar que la genialidad también cuida el medio ambiente, pues reúsa el plástico y acude a los recursos naturales para su diseño y función. Además, se constituye en la manera más económica de obtener luz en las viviendas de países en desarrollo. “La gente nos suele decir que todas las semanas tiran botellas a la basura y al mismo tiempo tienen que elegir entre vivir a oscuras o pagar más por la factura de la luz. Y la solución estaba todo el tiempo delante de ellos”, comenta Díaz. “Nunca me imaginé que mi invento tendría semejante impacto. Se me pone la piel de gallina de pensarlo”, concluye Moser emocionado. Hasta el momento, los materiales, ensamblaje y colocación de la bombilla han sido costeados con donaciones y es tal el impacto que varios grupos de voluntarios las reparten adheridas a unas láminas de zinc para ser colocadas en los tejados de las casas del mundo con el fin de que tengan iluminación ‘verde’. Este tipo de iluminación gratuita, que funciona con el sol, es útil para construcciones precarias que apenas tienen ventanas. La lámpara Moser cuida el medio ambiente, pues reúsa el plástico y aprovecha los recursos naturales. FOTOs: tomadas de gibby zobel Beneficios de la bombilla Datos del Instituto Tecnológico de Massachussets, que ha perfeccionado la idea, confirman que ya son más de 25 mil unidades habitacionales las que usan la bombilla en solo Manila (Filipinas), otorgando a sus usuarios ventajas significativas en lo económico y social, como: Generar luz natural gratuita para quienes no cuentan con poder adquisitivo para pagar por ese servicio. Usar materiales disponibles para todo el mundo, con herramientas sencillas para su implementación. Cuidar el medio ambiente al reusar el plástico y aprovechar los recursos naturales. Ser la manera más económica de obtener luz en las viviendas pobres. Actualmente, el invento se está analizando en Colombia para ser implementado en proyectos de vivienda de localidades como Ciudad Bolívar (en Bogotá D.C.). 34 | Junio de 2014
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