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Julio 2026 | 9 CÁPSULAS Coopidrogas Fotos e ilustraciones: ©2026 SHUTTERSTOCKPHOTOS Además de las proteínas, existen numerosos alimen‑ tos que contribuyen a la salud muscular. Son nutrien‑ tes como los carbohidratos, que durante el ejercicio reponen el glucógeno, o sea, la reserva energética utilizada a lo largo de la actividad física. Están pre‑ sentes en cereales integrales, verduras, frutas y le‑ gumbres. El siguiente es el magnesio, esencial para la síntesis de proteínas, la reducción de la inflamación y el proce‑ so de recuperación. Se encuentra en vegetales de hoja verde, frutos se‑ cos y semillas. Le sigue el hierro, que ayuda a transportar el oxígeno a los músculos. Entre sus fuentes destacan las aves, el pescado, el tofu, la carne roja y las lentejas. Del mismo modo, es‑ tán los ácidos grasos omega-3, presen‑ tes en pescados como el salmón, las sar‑ dinas, así como en aguacates, nueces y semillas de lino, que tienen propiedades antiinflamatorias. Y la vitamina D, cu‑ yos niveles bajos se han relacionado con músculos más débiles, menor velocidad al caminar y un mayor riesgo de caídas. Esta también interviene en la absorción de calcio por parte del organismo, un mineral vital para la contracción muscular. “Centrarse únicamen‑ te en las proteínas lleva a pasar por alto otros fac‑ tores clave en la lucha contra la pérdida muscular”, dice el doctor Frank Hu, profesor de nutrición y epi‑ demiología en la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard. “Obtener adecuada proteína es necesa‑ rio para la salud, pero no es suficiente”, concluye. Con la dieta mediterránea, el aceite de oliva virgen se convirtió en uno de los ingredientes esenciales de la alimenta‑ ción saludable, pero hoy sus beneficios se extienden a cambios en la microbiota intestinal, que favorecen la función cog‑ nitiva. El intestino podría ser el nexo. Para llegar a esta conclusión, un grupo de investi‑ gadores realizó un estudio con 656 adultos, de entre 55 y 75 años, durante un período de dos años. Quienes lo consumían más mos‑ traron una mejor preservación de la función cognitiva a lo largo del tiempo, en comparación con aquellos que optaban por mayores proporciones de aceite refinado. También presentaban una diver‑ sidad bacteriana intestinal más amplia, un indicador asociado a una mejor salud metabólica y digestiva. Los expertos señalan que este vínculo podría explicarse por la presencia de ciertas bacterias del género Adlercreutzia y por los polifenoles (compuestos antioxidan‑ tes). Este hallazgo reafirma la idea de que el intestino influye direc‑ tamente en el cerebro. Se cree que lo hace mediante la acción de compuestos que circulan por el organismo, la regulación de proce‑ sos inflamatorios y su interacción con el sistema nervioso. Este fe‑ nómeno se conoce como el eje intestino‑cerebro. ALIMENTOS PARA LOS MÚSCULOS ¿INMUNES AL ESTRÉS? ACEITE DE OLIVA PARA EL CEREBRO FUENTE: MÁS ALLÁ DE LAS PROTEÍNAS: OTROS 6 NUTRIENTES QUE AYUDAN A PREVENIR LA PÉRDIDA MUSCULAR. HTTPS://WWW.HEALTH.HARVARD.EDU/ DIET-AND-NUTRITION/BEYOND-PROTEIN-6-OTHER-NUTRIENTS-THAT-HELPPREVENT-MUSCLE-LOSS FUENTE: NI, J. CONSUMO TOTAL Y DE DIFERENTES TIPOS DE ACEITE DE OLIVA, MICROBIOTA INTESTINAL Y CAMBIOS EN LA FUNCIÓN COGNITIVA EN ADULTOS MAYORES. MICROBIOME 14, 68 (2026). HTTPS://DOI.ORG/10.1186/S40168-025-02306-4 FUENTE: HTTPS://WWW.NEWSCIENTIST.COM/ARTICLE/2522501-CAN-WE-VACCINATE-OURSELVESAGAINST-STRESS/ DATACÁPSULA En Colombia se calcula que 10 de cada 100 adultos sufre de asma y entre el 5% y el 10% de estos casos corresponden a asma grave, según información del Registro Internacional de Asma Severa (ISAR por sus siglas en inglés). Los científicos confían en desarrollar una “vacuna” que permita au‑ mentar la resistencia a las presiones y preocupaciones de la vida cotidiana. Se trata de una idea que se explora en el ámbito militar al exponer a los integrantes de las fuerzas armadas a simulacio‑ nes de situaciones estresantes, proporcionándoles, a la vez, las he‑ rramientas y el apoyo necesario para afrontarlas, lo que reduce el impacto del estrés. En un estudio reciente, se observó que los re‑ clutas que recibieron entrenamiento en resiliencia mostraron ni‑ veles de cortisol más bajos durante ejercicios militares intensos en comparación con aquellos que no participaron en dichas activida‑ des. Asimismo, los paramédicos con la misma preparación tienen un me‑ nor riesgo de desarrollar trastorno de estrés postraumático (TEPT) y de‑ presión. Superar con éxito las situa‑ ciones complejas produce cambios en la llamada “red del estrés”, que incluye la corteza prefrontal, que regula las emociones; el hipocampo, implicado en la memoria; y la amígdala, que de‑ tecta las amenazas. Cuando las personas se enfrentan voluntaria‑ mente a factores estresantes leves, estos circuitos se adaptan de forma que facilitan el manejo de futuros desafíos y ayudan al cuer‑ po a recuperarse más rápidamente, afirma la fisióloga Julie Vašku de la Universidad Masaryk, en la República Checa, para quien lo primordial está en que el estrés sea manejable.

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