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48 | Julio 2026 FAMILIA Fotos: ©2026 SHUTTERSTOCKPHOTOS Consejos no pedidos… Probablemente sean bienintencionados, pero pueden llevar a situaciones incómodas y pesadas a los padres que les molesta sentirse vigilados o juzgados, así sea por familiares que les lanzan consejos sobre la crianza de sus hijos sin conocer la situación. ¿Conviene darlos? “Hay que dejarlos llorar, así aprenden”, “si los alzan todo el tiempo se malacostumbran”, “es mejor ponerles límites”, “a los seis meses pueden comer de todo”. Sin duda ha escuchado alguna de estas frases o las ha pronunciado. Lo cierto es que brindar consejos no pedidos acerca de cómo educar a los hijos puede ser intrusivo y poco generoso, a diferencia de lo que se piensa. De hecho, cada niño es único y sus padres son quiedres están agobiados con un problema sin encontrar soluciones, mientras que alguien que ha atravesado experiencias similares podría ofrecer alivio. Así, conviene escuchar con atención para aprender de los errores, de las vivencias ajenas y mejorar, en especial, cuando se habla con empatía. Desde esta perspectiva, un nuevo enfoque marca la diferencia. Para la profesional, la experiencia de los padres suele ser diferente cuando se trata del primer hijo y los que vienen después, pues al principio hay bastantes dudas e inseguridades y tener guía y acompañamiento resulta positivo. Pero todo depende de quién da las recomendaciones y con qué experiencia y objetividad, porque las generaciones son distintas, así como la educación y la información. No es razonable esperar que un niño de hoy tenga las mismas características y necesidades que uno de hace 50 años. “Pero algo cierto es que los abuelos tienen una gran sabiduría de vida, un camino recorrido y una conciencia a partir de los errores cometidos, y sus sugerencias son valiosas en situaciones que los papás no pueden manejar. No obstante, también existe un riesgo porque cada niño es diferente, así como los sistemas familiares y la educación. Es distinto el manejo del que hace berrinche para llamar la atención porque acaba de tener un hermanito y se siente solo y desplazado, al de aquel sobreprotegido a quien se le han venido festejando las pataletas. O, por ejemplo, un menor que está siendo maltratado en un ambiente disfuncional puede tener reacciones nes mejor lo conocen y saben cuándo deben preocuparse. Por eso, se recomienda hacerlo con tacto y recibirlos sin prevención. Antes de dar consejos, es fundamental pensarlo bien para evitar ser inoportuno e imprudente, ya que, en ocasiones, estos pueden ser de utilidad. De acuerdo con la psicóloga infantil y de familia, Claudia Jiménez, compartir sabiduría está bien con la intención de ayudar y no desde una postura crítica. Esto es relevante considerando que, a veces, los pa-

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