Diciembre de 2014 | 21 Copidrogas Poner a andar un negocio no es cuestión únicamente de un chispazo creativo. Para esto, es necesario crear previamente un plan que permita indagar si la idea que se tiene en la cabeza es viable para el mercado al que le apunta. En algún momento a todos se nos ha cruzado por la cabeza una idea fantástica que creemos que como negocio puede ser completamente rentable; sin embargo, son muchos los casos en los que una persona se aventura apresuradamente a darle rienda suelta a su idea de negocio y, debido a la falta de planeación, este fracasa, lo que trae consigo la pérdida del capital invertido y enormes deudas. Y es que abrir las puertas de un negocio no es cuestión únicamente de tener una idea, que, aunque sea brillante, puede que esté siendo encaminada de la forma incorrecta, por lo que es ideal que se anticipe a cualquier situación con un estudio apropiado para saber qué tan viable es el proyecto que se propone. De eso se trata el estudio de viabilidad, una valiosa herramienta que le permite a una persona reconocer el escenario que va a pisar a la hora de lanzarse al agua con un negocio y saber si es posible que el mercado le responda positivamente. Esta es, además, una evaluación de la información proveniente de varios puntos, que reunidos arrojarán un resultado de factibilidad del negocio. “Este es un paso fundamental que no se debe saltar, ya que nos permitirá ver más allá y anticiparnos a cualquier dificultad, que, en caso de no haber analizado los riesgos antes de dar rienda suelta al negocio, no se podrán solucionar de una manera fácil. Cuando hablamos de estudios de viabilidad de un proyecto, debemos tener en cuenta varios aspectos, como, por ejemplo, la viabilidad técnica, la financiera y la jurídica”, afirma el administrador de empresas Alejandro Escovar. UN ESTUDIO DE VIABILIDAD PASO A PASO Aunque esta poderosa herramienta generalmente se usa para cuando se piensa iniciar un proyecto desde cero, esta también es una opción cuando ya se tiene un negocio establecido pero se piensa incluir un valor agregado, servicio o una inversión en él, y ver así si la iniciativa económica tiene posibilidades de sostenerse en el tiempo o, por el contrario, necesita ser replanteada. Para realizar adecuadamente este estudio, es clave tener en cuenta varios pilares que en su conjunto dejarán ver qué tan viable es el proyecto. De acuerdo con Escovar, estos estudios se pueden efectuar en compañía de un especialista en finanzas, quien podrá brindar una información más cercana a la realidad del mercado. Así mismo, señala que se deben tener presentes los siguientes puntos a la hora de hacer el análisis: • Viabilidad conceptual. La idea que se tiene puede parecer grandiosa, pero es necesario aterrizarla y separar la fantasía de la realidad. Aunque suene un poco exagerado, lo cierto es que en este proceso está en juego el dinero que usted piensa invertir y su tiempo; por eso, una buena idea es que pida la opinión de otras personas y además consulte la experiencia que han tenido otros emprendedores para arrancar su propio proceso sin tropiezos. • Viabilidad económica y financiera. Se analiza si la idea de negocio puede ser rentable y aportar ganancias que compensen la inversión inicial, es decir, en cuanto a lo que se gastará para poner el proyecto en marcha. De igual forma, es esencial tener presente la procedencia de los fondos que se usarán para poner en marcha el negocio y de qué manera se van a invertir. Adicional a esto, será Para el estudio de viabilidad es esencial tener presente la procedencia de los fondos que se usarán y de qué manera se van a invertir.
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