Copidrogas Agosto de 2014 | 41 Según investigaciones como la realizada por el doctor en Neurociencias, Alex Korb, y publicada en la revista Psychology Today, parte del secreto para sentirse feliz está en practicar la gratitud, no solo al expresarla a otros, sino también al vivirla y adoptarla como una sana rutina, lo que le permitirá a la persona sentirse más feliz, vivir de una manera más positiva y afrontar dificultades de un modo más sano y efectivo. MÁS ALLÁ DE DAR LAS GRACIAS Generalmente, dar las gracias se interpreta como un acto de educación que reconoce la labor que otra persona ha hecho por nosotros. No obstante, la gratitud aplicada como un hábito saludable se entiende como un proceso de reconversión de las perspectivas personales y de la manera en cómo se analizan los sucesos del diario vivir. Desde el enfoque de la psicología positiva, que estudia la ciencia de la felicidad, existen dos clases de gratitud: una condicional y otra incondicional. La primera se da cuando la persona se siente plena al resultar sus planes como los esperaba, pero, como no siempre sucede, esto termina siendo una sensación poco duradera. La segunda, en cambio, se refiere a una actitud que se asume de manera permanente, con la cual la sensación de bienestar es constante y no está condicionada por ningún evento en particular. De esta manera, la persona aprende a estar agradecida por todo lo que la rodea y a asumir las situaciones difíciles de forma más sensata, así como a analizar y entender el porqué de las cosas que vive sin necesidad de reaccionar de un modo negativo e impulsivo. Exprese su gratitud a quien usted quiera. Siempre. Hágalo todos los días.
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