LA OBEDIENCIA RELIGIOSA En otro ámbito encontramos la obediencia como un compromiso espiritual y de servicio a la religión conocida como la ‘obediencia perfecta’, que se constituye en un régimen de sumisión de algunas congregaciones religiosas basadas en la alabanza a un dios como modo de vida y por encima de cualquier cosa, con el fin de alcanzar la redención absoluta y el premio celestial. En un ensayo del teólogo Roger Smalling, llamado El problema de la obediencia perfecta, trae a colación lo que para el apóstol Santiago y la cristiandad es la obediencia: “Santiago debe establecer el siguiente principio antes de nosotros poder ver la necesidad de una salvación completa y no una parcial: una obediencia parcial constituye desobediencia. Dios no podría requerir nada menos sin exponer su propia santidad. Por lo tanto, la obediencia perfecta es la única base en la que Dios acepta a personas”. Pero ¿hasta dónde ha de llegar la obediencia para lograr la salvación o los favores solicitados? ¿Cuál es el poder de quien exige obediencia? Estas preguntas las resuelve, a su manera, la película mexicana Obediencia perfecta, basada en un hecho real que relata el abuso sexual por parte de sacerdotes y que puso a la Iglesia en una profunda crisis de credibilidad, cuando se revela que el seguimiento a la doctrina de la fe bajo el concepto de la obediencia llevó a encubrir a los pederastas católicos. EL SENTIDO DE LA SUMISIÓN Para la historiadora, pedagoga y periodista Mireia Long, la obediencia es peligrosa y asegura que lejos de ser un valor, es una reacción sumamente dañina, principalmente para los niños. “Por supuesto, hay un aspecto lógico y saludable en la obediencia: la confianza de nuestros hijos en nosotros para alertarlos en situaciones de peligro. Pero esta obediencia inmediata no debe sustentarse en la idea de que los adultos tenemos siempre razón y que tiene que seguir nuestras indicaciones o las de otro adulto con autoridad”, explica la especialista. De acuerdo con las investigaciones que Long realizó entorno al experimento de Milgram, la obediencia utiliza métodos de castigo (del tipo que sea), la amenaza (física o emocional) o el chantaje (“si no haces lo que te digo es que no me quieres o que eres malo”) para lograr la sumisión. “La aceptación de normas injustas, la opresión y la sumisión son consecuencias de inculcar la obediencia. Incluso, el silencio de muchos niños ante los abusos tiene, como una de sus causas, esa exigencia de obediencia al adulto y de aceptación incuestionable de la autoridad”, confirma la historiadora. Así mismo, se considera la obediencia extrema como una amenaza para la sociedad libre. “Las personas sumisas están encauzadas hacia un objetivo: deben asumir que la autoridad tiene derecho a marcarles sus acciones y no deben cuestionarla ni levantarse contra ella si es injusta”, precisa Long, quien complementa que el miedo cala hasta los huesos, que la obediencia a la autoridad se queda tan gravada en nuestras mentes que somos capaces de cometer las mayores monstruosidades con tal de cumplir. HACIA UNA VERDADERA OBEDIENCIA Especialistas como Long recomiendan estar abiertos siempre al diálogo, la negociación, la rectificación y el derecho a recibir explicaciones adecuadas. En resumen, actuar justamente para confiar totalmente en situaciones de riesgo. Por su parte, Barón y Byrne proponen algunas estrategias para oponer resistencia a este tipo de influencia social, cuando es dañina, y ayudar a reducir la disposición a obedecer sin sentido: 1. Responsabilizar a los propios individuos expuestos a la autoridad del daño que están infligiendo a las víctimas. Bajo esta condición, se han observado importantes reducciones en la tendencia a obedecer. 2. Indicar claramente a los individuos que, en determinadas situaciones, la sumisión incuestionable a órdenes destructivas es inapropiada. Para ello, un procedimiento efectivo puede consistir en mostrar diversos modelos de desobediencia o ejemplos de personas que rechazan seguir las órdenes de una La obediencia extrema y mal aplicada es peligrosa y asegura que lejos de ser un valor, es una reacción sumamente dañina. 38| Agosto de 2014 Calidad de Vida
RkJQdWJsaXNoZXIy MTE2ODQ5Nw==