Copidrogas septiembre 2014

Septiembre de 2014| 7 Editorial René Cavanzo Alzugarate Gerente General El amor y la amistad: pilares de la sociedad Como es tradición, en el mes de septiembre celebramos el Día del Amor y la Amistad en Colombia, un país en el que una dosis más alta de estos dos sentimientos permitiría construir una sociedad más tolerante, incluyente y menos violenta. El amor es uno de los sentimientos más sublimes que puede profesar el ser humano. Y cuando hablo de él no me refiero solamente al amor hacia la pareja, los hijos, los padres y demás familiares, sino a la capacidad de brindar amor al prójimo. En el seno del hogar, el amor que los padres se profesan mutuamente y que posteriormente es reflejado a sus hijos durante su proceso de crecimiento es trascendental para su formación como personas adultas. Estudios y datos estadísticos han demostrado que la falta de amor filial es uno de los principales motivos por los que se constituyen personas antisociales o con traumas psicológicos, que los pueden llevar al suicidio o a estados patológicos; caso contrario para aquellos que han crecido en un hogar con amor. El amor al prójimo, por su parte, está presente en ese sentimiento que llamamos amistad y que se convierte en otra forma de dar amor, esta vez a personas que no tienen un grado de consanguinidad con nosotros, pero que inspiran tanto nuestras vidas que se ganan nuestro cariño y confianza, y terminamos queriéndolas a pesar de no haberlas conocido desde pequeños o en el seno del hogar. Amar al prójimo también es respetar los intereses de quien nos rodea, su religión, su raza, su nivel de educación; es pensar en colectivo y dejar de pensar individualmente; es saludar a quien nos encontramos, despedir a quien nos visita, agradecer a quien nos sirve, mirar a quien nos habla, escuchar a quien nos cuenta. Amar es respetar las diferencias y ser tolerante ante ellas. La familia es el núcleo principal de la sociedad y por ello debe estar enmarcada en el amor, pero la amistad es el centro de las relaciones interpersonales y por ello debe estar presente en nuestros corazones, para brindarla sinceramente a quien no puede beneficiarnos en nada, a quien necesita una mano solidaria en la calle o a quien tal vez nunca volveremos a ver. Si amamos a nuestra familia, nuestro entorno, nuestra sociedad, seguramente contribuiremos a una Colombia más amable, tolerante y respetuosa. En esta fecha, en la que celebramos la posibilidad de sentir estas dos maravillosas emociones, los invito a regocijarnos en ellas, para crecer como personas, como padres, como hijos, como hermanos, como amigos, como colegas, compañeros, empleados y como jefes, y a agradecerle a la vida no solo la posibilidad de dar amor y amistad, sino de recibirlos. La familia es el núcleo principal de la sociedad y por ello debe estar enmarcada en el amor, pero la amistad es el centro de las relaciones interpersonales y por ello debe estar presente en nuestros corazones.

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