Calidad de Vida 38| Septiembre de 2014 desconfianza en la persona que recibe este apretón. El brazo rígido. Se caracteriza porque quien extiende la mano no presenta ningún tipo de movimiento en el brazo, lo cual es un signo de agresividad y de búsqueda del control. El apretón del dedo. Recibe este nombre cuando la persona no da realmente la mano, sino que se limita a dejar sus dedos de manera flácida en la mano del receptor. Generalmente delata a una persona que tiene poca confianza en sí misma. UN GESTO QUE PODRÍA REVELAR LA EDAD BIOLÓGICA Aunque dar la mano puede dejar ver rasgos de la personalidad, es cierto también que es capaz de mostrar otros datos interesantes que tienen que ver con factores de las tasas de envejecimiento. Así lo demuestra un reciente estudio publicado en la revista científica Plos One y llevado a cabo por demógrafos del International Institute for Applied System Analysis (IIASA), con sede en Viena (Austria). Esta investigación, basada en los resultados de 50 estudios que se llevaron a cabo alrededor del mundo y en grupos de personas de diferentes edades, concluyó que la fuerza del apretón podría ser una de las formas más eficaces para saber Otras formas de dar la mano Aunque ofrecer un apretón de manos suele ser la manera más cortés y empleada para presentarse ante una persona, a menudo son usadas otras formar de expresar un saludo que también pueden decir mucho sobre quien los da, sobre todo entre las comunidades de jóvenes. Choque de nudillos: esta es sin duda una manera más relajada de acercarse a una persona, ya que representa camaradería y amistad por parte de quien lo ofrece. Como dato curioso, científicos ingleses aseguran que este tipo de saludo es más higiénico que el común apretón de manos, debido a que no existe una transmisión de gérmenes tan fuerte. Choque de palmas: el acto de exhibir las palmas se asocia con la verdad, la honestidad y la lealtad; por eso, estrellarlas efusivamente se entiende como un gesto de sinceridad, complicidad y, sobre todo, de confianza. la edad real de la persona, esto sumado a otros marcadores, como el declive mental, la presión arterial, la fuerza en las piernas, el estado de las arterias y la capacidad de recuperación luego de una hospitalización. “Un apretón de manos es fácilmente medible, así que hallamos una gran cantidad de datos con esta prueba en la mayoría de las investigaciones importantes sobre el envejecimiento en el mundo”, asevera Warren Sanderson, investigador del proyecto. Así mismo, según Sergei Scherbov, director de las investigaciones demográficas del IIASA, la prueba además mostró que las personas con un nivel de formación superior envejecen menos rápido que aquellas que abandonaron sus estudios antes de terminar el bachillerato. De esta manera, se hallaron resultados tales como: una mujer blanca de 65 años que no culminó sus estudios secundarios tiene un apretón de manos similar al de una mujer blanca de 69 años con un mayor nivel de formación. Esto sugiere que los participantes de más de 60 años con un nivel de formación superior son y se sienten varios años más jóvenes que quienes estudiaron menos. Por otro lado, se hizo la misma observación entre hombres, pero exceptuando a los de raza negra, para quienes el nivel de educación no arrojó diferencias en el envejecimiento. “Nuestra meta es medir el ritmo con el que envejecen grupos de población en una sociedad. Este test de apretón de manos es simple y barato, y debería ser parte de los exámenes médicos para evaluar el estado de salud de los pacientes”, agrega Scherbov. Un estudio desarrollado en Suecia con 1,14 millones de adolescentes nacidos entre 1951 y 1976 a lo largo de 25 años indicó que quienes daban un apretón de manos más débil que el promedio tenía mayores riesgos de mortalidad, sobre todo cardiovascular y por suicidio.
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