Octubre de 2014| 69 Copidrogas Las dos joyas de la corona Indudablemente este título lo ostentan dos morteros. El primero de ellos es de origen coreano y, si bien no es una pieza de esta farmacia, sí forma parte de la colección desde hace varios años. Está hecho en cerámica y al parecer data de entre los años 200 o 300 de nuestra era. No tiene la forma hueca de los morteros que conocemos en Colombia, sino todo lo contrario, es una pieza compacta con una especie de tapa que sirve para triturar. El segundo es un tradicional mortero de cobre, de origen español y fabricado en el siglo XVII. Fue una pieza clave de la Universal, ya que por ser resistente se utilizaba para triturar sustancias duras que requerían de un machacado fuerte. gran parte de los objetos con que funcionó se conservan casi intactos y los conoceremos a continuación. LA HISTORIA DE ‘LA UNIVERSAL’ Hablar de la historia de esta farmacia es remontarse a mediados del siglo XIX cuando el exestudiante de medicina bogotano Carlos Loboguerrero abrió en Pulí (Cundinamarca) una botica que más tarde trasladó a Lérida (Tolima), donde su negocio sucumbió ante dos incendios: el primero, en 1885, en medio de una de las tantas guerras civiles que ha vivido el país; y el segundo, en 1905, esta vez por una de esas conflagraciones que solían presentarse en las poblaciones y que lo arrasaban todo. Como lo cuenta Leonidas Arango, uno de sus nietos, más tarde en Líbano (Tolima) crearía la Botica Popular, antecesora inmediata de la Universal, nombre que le puso su hija menor y madre de Don Leonidas, Ester Loboguerrero, luego de hacerse cargo del negocio al fallecer el fundador en 1931. Finalmente, tras la muerte de ella y de su esposo, el lugar fue cerrado para siempre en 1966. No obstante, los hijos de la pareja decidieron conservar los objetos de la farmacia que aún existían, pues algunos fueron vendidos a través del paso de los años. RELIQUIAS DE MUSEO Las piezas de la Farmacia Universal no cuentan en la actualidad con un lugar en donde se puedan exhibir en su totalidad, pues son más de mil, entre frascos y envases de vidrio y porcelana con sus respectivas tapas; utensilios diversos y un sinnúmero de elementos que requieren de un espacio amplio. Por esta razón, la mayoría está empacada y guardada en bodegas. Las que están expuestas son solo una muestra representativa de la colección y se encuentran en una pequeña Filtro alemán para purificar el agua con que se preparaban las fórmulas médicas.
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