Copidrogas Octubre de 2014 | 41 “Hola”, “Chao”, “Salut, comment allez-vous?”, “Oi lá”, “Konichigua”, “IIpueem mam”, “Hallo zusammen”, “Hi there”, “Jai-nija”, “Mangwani, marara sei?”… Bien dicen que un saludo es lo mínimo que se merece un ser humano cuando pasa por el lado de otro. Se trata de la primera expresión –verbal o no– que manifestamos cuando queremos o debemos entablar una comunicación con alguien, incluso desde niños. Históricamente, se ha considerado un gesto mínimo de educación, aquí y en Cafarnaún; una expresión de paz y de deseo de bienestar; sin embargo, la manera de saludarse difiere según las raíces de los pueblos, el clima, la religión y hasta el entorno en el que se da, pues este puede ser de tipo afectivo (entre familiares y amigos), oficial (gobernantes y autoridades) y el necesario (en la oficina, o cuando se va a un lugar desconocido y hay que decir buenos días a quienes encontramos). Aunque el apretón de manos se ha establecido como el gesto de saludo habitual de carácter universal, en realidad cada cultura tiene sus tradiciones, las cuales se deben respetar, al punto que, para algunos países asiáticos, darle la mano al interlocutor puede resultar ofensivo. Tal es el caso de los pueblos japoneses milenarios con las costumbres más arraigadas. En países de Suramérica, incluidos Colombia, Argentina, Brasil y México, es normal saludarse de beso en la mejilla, incluso entre hombres, y, en algunos casos, de abrazo. Para temas de negocios o trabajo, un apretón de manos es suficiente. Hagamos un ‘saludable’ recorrido por el mundo. UN ‘HOLA’ POR TODO EL PLANETA Continuando por el continente americano, pero al extremo norte, encontramos a Alaska y las ciudades del norte de Canadá, en donde sus habitantes se saludan frotando sus narices entre sí suavemente. Algunos estudiosos del tema Más allá del saludo Aunque no corresponden estrictamente a un saludo, hay algunas formas básicas de comunicación no verbal que aparentemente se han universalizado, pero, ¡tenga cuidado!, más de una podría tener un significado muy contrario a lo que se quiere expresar. Como lo sugiere la antropóloga Pineda, si usted es un trotamundos, es preferible conocerlas en detalle para que no vaya a pasar un momento embarazoso: Mostrarle a un griego la palma de la mano con los dedos separados no es buena idea. Esto que en América puede significar “pare”, en Grecia es un insulto que se agrava si se hace con ambas manos hacia el interlocutor. Se le llama moutza y viene de una antiquísima costumbre de arrojar ceniza o excrementos a la cara de otra persona. Para los belgas y los franceses, dar un golpe en la muñeca con los dedos de la otra mano no es una invitación a que le den la hora. Es una indicación de que llegó el momento de irse. Si quiere decir “no” en Bulgaria, deberá mover su cabeza hacia arriba y hacia abajo, todo lo contrario de como se hace en Colombia y en la mayoría de países del mundo. En cambio, para decir “sí”, basta con hacer un movimiento de lado a lado de la cabeza, como el de la negación nuestra. ¡Qué contradicción! Si le dan un regalo en Japón, China o Vietnam, es conveniente recibirlo con ambas manos, pues es muestra de consideración y valoración del presente. En América, es frecuente doblar el dedo índice hacia adentro para decir “Ven aquí”. En Europa, Asia y Australia, también se usa, pero con ciertas curiosidades, según lo explica el antropólogo español Roger E. Axtell, y es que en Malasia solo se utiliza para llamar a los animales; mientras que, en Indonesia y en Australia, para llamar a las prostitutas. Otros ademanes que se usan en Colombia y en diferentes países de la región para indicar que alguien está mal de la cabeza es hacer círculos con el dedo extendido a la altura de la sien. En Argentina, indica que el interlocutor tiene una llamada telefónica.
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