Como droguería se conoció en Colombia a los establecimientos farmacéuticos que se dedican solo a vender medicinas. capacitación teórica y práctica para preparar fórmulas medicinales a partir de sustancias químicas y de elementos vegetales, que los médicos prescribían para mejorar la salud de sus pacientes. Los establecimientos que se crearon para la venta al por mayor y al detal de dichas sustancias, elementos o productos elaborados, se denominaron farmacias. El avance en los procesos farmacéuticos generó, desde la mitad del siglo XIX en Europa, así como en otros continentes donde existían países desarrollados, la producción industrial de medicamentos, que contribuyó a desaparecer paulatinamente las fórmulas magistrales y con la cual se garantizó el acceso a productos masivos elaborados de manera uniforme, basados en investigaciones y aplicaciones previas, y con licencias gubernamentales para su fabricación. Los establecimientos farmacéuticos que se dedican solo a vender medicinas, en nuestro país se denominan droguerías y lo pueden hacer al detal y al por mayor, identificándose también, estos últimos, como depósitos o distribuidoras mayoristas. Existen también las tradicionales farmacias que, además de preparar fórmulas magistrales, compran y venden medicamentos. A estas se deben denominar farmacias droguerías. Las primeras droguerías se establecieron en el país hacia finales del siglo XIX, con productos fundamentalmente importados de Europa y los Estados Unidos, donde la industria de medicamentos se había desarrollado. Dichas droguerías tenían un mercado muy limitado de compradores por el alto precio de los artículos, razón por la cual las farmacias continuaban vigentes y se combinaban con otros establecimientos dedicados a la venta de medicinas naturales sin procesar o de muy simple preparación, y las cuales eran adquiridas por la gran mayoría de la población de bajos recursos y sin fórmula médica. Finalizada la Segunda Guerra Mundial, las empresas farmacéuticas de Europa y los Estados Unidos vienen a Colombia y montan laboratorios para producir los medicamentos con las debidas licencias, lo cual determina el surgimiento de un número importante de droguerías dispuestas a la comercialización al mayor y al detal, que, con menores precios a los importados, permiten que un mayor porcentaje de la población acceda a ellos, a la par que las facultades de medicina preparan a más médicos para formularlos y químicos farmacéuticos para respaldar la producción de aquellos. 33
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