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Mayo 2026 | 67 Coopidrogas reclamaciones de acreedores y procesos judiciales que terminaron afectando la estabilidad del poeta. Algunos biógrafos apuntan que estos años estuvieron definidos por una constante preocupación económica. Con el paso del tiempo, estas tensiones se sumaron a otras experiencias dolorosas y profundizaron el tono melancólico que ya empezaba a percibirse en su obra. Aunque Silva continuó escribiendo y reflexionando sobre la literatura, estas dificultades se convirtieron en un peso constante que marcó sus últimos años. DIPLOMACIA, VIAJES Y UN NAUFRAGIO DEVASTADOR En la década de 1890, José Asunción Silva halló una oportunidad para alejarse de los inconvenientes económicos y retomar cierta estabilidad. Fue nombrado secretario de la delegación diplomática de Colombia en Caracas, un cargo que le permitió vivir durante un tiempo en Venezuela y mantenerse cerca del ambiente cultural. En esos años continuó escribiendo y avanzó en algunos de sus proyectos literarios, entre ellos la novela De sobremesa, una obra introspectiva publicada luego de su muerte. terial, sino también un golpe emocional que definió fuertemente sus últimos años. LA MADRUGADA QUE SILENCIÓ AL POETA La noche del 23 de mayo de 1896, en su casa del centro de Bogotá, José Asunción Silva tomó la decisión que determinó el final de su vida. Tenía apenas 30 años. Según relatan las crónicas de la época, pasó las horas previas conversando con algunos amigos con aparente tranquilidad, sin que nadie imaginara lo que sucedería pocas horas después. Antes de retirarse a su habitación, Silva le pidió a un médico amigo que le señalara con exactitud dónde se encontraba el corazón. En la madrugada, ya solo, se disparó con un revólver en el área que le habían indicado y murió casi de inmediato. Las razones de su decisión han sido objeto de debate entre los biógrafos. Las dificultades económicas, la muerte de su hermana Elvira y la pérdida de varios manuscritos en el naufragio son algunos de los factores que pudieron haber influido en su estado emocional. Su muerte conmocionó a los círculos intelectuales de Bogotá y, con el paso del tiempo, su obra recibió el reconocimiento que no alcanzó plenamente en vida. Pero uno de los episodios más duros para él ocurrió en 1895, cuando regresaba a Colombia. El barco América, en el que viajaba, naufragó en el Caribe. Aunque sobrevivió al accidente, gran parte de sus manuscritos, cuadernos y borradores sucumbieron en el mar, incluyendo poemas y versiones preliminares de algunos de sus escritos. El suceso fue devastador para el poeta. Durante años trabajó en esos textos y, aunque intentó reconstruir algunos de memoria, nunca logró recuperar todo lo que tenía. Para un escritor tan exigente con su obra, aquel naufragio representó no solo una pérdida maSus restos reposan, junto a los de su hermana Elvira, en el Cementerio Central de Bogotá. El billete de $5.000 (1995) fue el primero en homenajear a un poeta. Foto: BAIJI

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