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16 | Mayo 2026 PORTADA Unidos (348 millones de habitantes) con la “mística” y la tradición futbolera de México (con 133 millones de personas) y con la “fortaleza, la libertad y el crecimiento constante” de un país seguro como Canadá (42 millones de pobladores). Entre los tres reúnen a 523 millones de personas no solo nacidas allí, sino provenientes de diferentes partes del mundo, que contribuyen a que estas naciones sean ejemplo de desarrollo, industrialización y progreso, según sus propias características, población e infraestructura, y que combinan lo mejor de otras culturas e idiosincrasias con su propio talento humano y recursos. De igual forma, el Mundial es una oportunidad para entender el impacto de los idiomas, en el que el inglés es el que marca la pauta en Esno, japonés, portugués o lenguas germánicas como el noruego, por citar solo algunas. Una experiencia que ya se vive por la globalización y el auge del fútbol en estos países, lo que se reforzó aún más por la llegada de grandes figuras a ligas como la MLS, con Lionel Messi en el Inter de Miami; Hugo Lloris en Los Angeles Football Club; o su compañero de equipo, el delantero coreano tados Unidos; el español, en México; y el francés e inglés, en Canadá, un país oficialmente bilingüe, universo al que se suman los idiomas de las naciones participantes, como coreaLas MASCOTAS del evento son MAPLE (alce canadiense), Zayu (jaguar mexicano) y CLUTCH (águila estadounidense). Foto: FREER Hay que saber DISFRUTAR DEL MUNDIAL El Mundial no es solo fútbol: es una experiencia emocional compartida que conecta identidad, pertenencia y regulación emocional, explica Laura Marcela Ayala T., subdirectora nacional del Campo de Psicología del Deporte y el Ejercicio, del Colegio Colombiano de Psicólogos (Colpsic). La clave para disfrutarlo bien está en la regulación emocional consciente. Aunque sabemos que es un evento deportivo, podemos reaccionar ante un resultado adverso como si enfrentáramos una amenaza real, generando tensión física y emocional. Tomar perspectiva y recordar que es un espacio para compartir y recrearse ayuda a moderar esa respuesta automática. Separar la identidad personal del resultado es fundamental, complementa la especialista. En su concepto, “apoyar con pasión no significa que nuestro valor dependa del marcador. El resultado es incierto y externo, lo que sí depende de nosotros es la actitud con la que elegimos vivir el partido y apoyar de manera responsable el deporte”. Sugiere evitar discusiones polarizadas o ambientes excesivamente hostiles; centrar la atención en el proceso (calidad del juego, talento, estrategia, esfuerzo de los jugadores y la historia que se construye en cada partido); y aprender a disfrutar el camino y no únicamente el resultado para que la experiencia se vuelva más valiosa, equilibrada y mucho más satisfactoria.

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