Copidrogas mayo 2014 (1)

58| Mayo de 2014 Mientras esperamos la lista de los 23 jugadores que irán al Mundial, que saldrá el 2 de junio, y nos desembarramos del tema Falcao, si lo inscriben estando en baja forma física y no del todo aliviado, es mejor ocuparnos del tema imperante en el último mes: Barcelona, el equipo que ganó todo en los últimos años y que ahora tiene la normal fatiga del metal, hecho que nadie quiere aceptar, al punto que se despotrica de todos los que hacen parte de la plantilla, incluso lastimando a quienes le dieron la gloria. “¡Messi... vago! Corre un poco más”, le gritaron al regreso del club luego de la eliminación de Champions, caída que también se había dado en plena era de triunfos cuando el Inter los sacó de la competencia en su propia casa. ¡Increíble e inaceptable! No puede ser que de un día para el otro el ídolo, el mejor del mundo y quien les dio todo lo que tienen, pase a ser el peor sin escalas y se le señale de lo que por él no pasa, como tampoco por quienes ayer fueron y hoy no son. La decadencia es un hecho natural. Lo que sube baja y el tiempo es el peor enemigo. Barcelona era, en la época de juventud y lozanía de su columna vertebral, el mejor equipo del mundo con el balón, y ello se debía a sus jugadores, esos que nacieron en el club y que juegan juntos desde la infancia, pero que, como todos los seres humanos, están sometidos a la vejez, al desgaste, a que las fuerzas, con el correr de los años, vayan minando la estructura. Cuando lo ganaron todo tenían seis años menos y eso en el fútbol es un montón, pero han pasado también golpes, lesiones, partidos, estrés, viajes por cantidades, presión y demás factores que también cuentan, y demasiado, en los deportistas. No es que Guardiola se haya ido, que Martino no era el hombre, que porque aquí y por allá. Es simplemente el final de un ciclo que en manos de cualquiera, con esa generación en plena juventud, tenía que ganar todo y con esos mismos jugadores, pero mayores en edad, marcaría un declive. Es un tema de desgaste humano y no de defectos en dirección, como lo quieren asegurar quienes desconocen que lo que comienza acaba. Además, y es lo más grave, que nunca volverá el Barcelona a jugar como jugó porque el estilo correspondía a las características de unos jugadores que difícilmente se puedan volver a juntar. ¡Messi... vago! Corre un poco más”, le gritaron al regreso del club luego de la eliminación de Champions, caída que también se había dado en plena era de triunfos… Decadencia por naturaleza Por Carlos Antonio Vélez Deportes FOTOs: ©2014 shutterSTOCKPHOTOS

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