Copidrogas mayo 2014 (1)

 las hormonas mandan fuertes entre los seres humanos, y por siempre se ha dicho, incluso entre personas cultas, que es un asunto del corazón. “Pero el órgano que realmente interviene es el cerebro, que lo percibe como algo placentero”, afirma el neurólogo Leonardo Palacios, profesor titular de Neurología y decano de la Escuela de Medicina y Ciencias de Salud de la Universidad del Rosario. En el mismo sentido, se orienta la investigadora Stephanie Ortigue, de la Universidad de Syracuse, en Nueva York, quien en un trabajo publicado en la revista Journal of Sexual Medicine, bajo el título “La neuroimagen del amor”, revela que “enamorarse no solo puede provocar una sensación de euforia parecida a la vinculada al consumo de cocaína, sino que también afecta las áreas intelectuales del cerebro (...) Cuando una persona se enamora, hasta 12 áreas del cerebro trabajan conjuntamente para liberar las sustancias químicas que inducen la euforia…”. LAS ETAPAS DEL AMOR En el amor, se han identificado tres etapas muy bien definidas, asegura Palacios: atracción, enamoramiento o amor pasional y amor verdadero o amor-amor. Los estudios llevados a cabo sobre este tema demuestran que “en la atracción, que es de las tres la etapa más analizada, intervienen algunos fenómenos como los de tipo cultural, entre los cuales se encuentran los patrones de belleza, las costumbres, los principios y valores de las parejas”. Es la etapa de la búsqueda, la del flirteo, coqueteo o también llamado ‘cambio de luces’. Se le adjudican expresiones corporales como, en la mujer, erguirse, mover más las caderas y meter barriga, o, en cuanto a los hombres, sacar pecho, anchar espalda y enderezarse. Todo esto con el fin de llamar la atención de la otra persona. Durante la atracción, los sentidos son los protagonistas, y “entre estos el que mayor preponderancia tiene es la vista, especialmente en los hombres”, afirma el neurólogo Palacios. Esto Mayo de 2014| 37 Copidrogas Morir de amor… Cuando hay una ruptura entre una pareja, se produce una profunda tristeza, depresión y aislamiento. Esto ocurre porque los niveles de las hormonas caen muy bajo. Esta condición puede agudizarse y es entonces cuando ocurren episodios mortales como el suicidio. Pero también se puede llegar a la muerte por una afección del corazón ocasionada por la abrupta caída de estos niveles hormonales. El investigador Tako Tsubo descubrió que es posible morirse de amor, aunque en un porcentaje mínimo (1% de los casos) por una descompensación de corazón durante episodios de depresión muy profunda.

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