Copidrogas junio 2014

Para esto, una buena idea es darles una mesada que ellos mismos administren, pero bajo la guía de sus padres, quienes deberán aconsejarlos en qué pueden gastar y qué porcentaje ahorrar. Para lograrlo tenga en cuenta las siguientes recomendaciones: Enséñeles a sus hijos la diferencia entre necesidades y deseos. Esto los ayudará a limitarse cuando sea necesario y a darse gustos cuando puedan. Realice ejercicios con el dinero acompañado de los niños, como, por ejemplo, visitar un supermercado y comparar los precios entre productos. Luego, pagar en la caja y revisar el cambio que recibe. Recuerde que los niños crecen viendo su ejemplo, por lo que, si usted les dice una cosa pero hace otra,v podrá confundirlos. Haga un buen manejo de sus propias finanzas. Mantenga una buena comunicación con los pequeños para que ellos se sientan confiados a la hora de plantearle cualquier duda que tengan en cuanto al tema. ENSÉÑELES SEGÚN SU EDAD Recuerde que nunca es muy tarde para inculcar en sus hijos la importancia de ahorrar y de realizar presupuestos que le ayudarán a tener la medida justa de sus gastos y, por lo tanto, cumplir con las metas que se proponga en la parte económica. Según el portal de economía www.moneyinstructor.com, dependiendo de la edad de los hijos existen diferentes enseñanzas y grados de responsabilidad financiera que se pueden asignar. 5–10 años: en esta etapa los niños disfrutan coleccionando monedas o pequeñas cantidades de dinero; sin embargo, las palabras técnicas no funcionarán, por lo que una buena idea es que los padres les hablen acerca de cómo se consigue el dinero y cómo llega a casa. Esta debe ser una charla amena sin llegar a hablar de deudas o crisis financieras. 11–15 años: los jóvenes de esta edad pueden ganar dinero por algunas tareas que realicen en casa o con su mesada, así que esta es una buena oportunidad para enseñarles a destinar un porcentaje de su dinero al ahorro. Esta también es una ocasión adecuada para ir al banco y abrir su propia cuenta de ahorros, pues generalmente las entidades financieras cuentan con productos especialmente para niños y jóvenes. Si el guardar dinero y ahorrarlo se vuelve una constante, será mucho más fácil convertirlo en un hábito. Mayores de 16: pueden empezar a manejar cajeros y una tarjeta débito y aprender a decidir qué quieren y qué necesitan realmente. Esto los impulsará a apreciar el valor de las cosas y el sacrificio que significa conseguirlas. Universitarios: refuerce la necesidad de hacer un presupuesto de sus gastos que le permita destinar su dinero de manera inteligente y planear sus actividades, viajes, metas y, por supuesto, los costos de su estudio. A LA HORA DE HACER EL PRESUPUESTO FAMILIAR Esta es una actividad que debe vincular a todos los miembros del hogar, pues tanto padres como hijos dispondrán del dinero destinado para el hogar. Así se permitirá también obtener ideas de todos que pueden resultar benéficas en pro de la economía familiar. Además, grandes y pequeños podrán estar enterados de los gastos y, por ende, ser conscientes de sus consumos. Estos pasos le ayudarán a planear un buen presupuesto: Haga una lista de los gastos principales de la familia. En esta etapa escuche atentamente las opiniones de cada integrante para saber exactamente qué se gasta mes a mes. Identifique cuánto dinero requiere cada rubro del gran bloque de los gastos. Estructure un plan de emergencia en el cual se determine cuánto dinero se va a apartar en caso de que haya un suceso inesperado que implique una cantidad extra. Dentro de la planeación de los gastos también incluya otras actividades, como entretenimiento o viajes. No se limite solo a las obligaciones financieras. Escuche las necesidades y prioridades de cada miembro de la familia. La educación financiera debe partir del hogar, de donde los niños imitan la práctica del ahorro. 44 | Junio de 2014

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