Copidrogas junio 2014

FOTO: giulio napolitano ©2014 Shutterstock.com 40 | Junio de 2014 El matrimonio: un ‘trabajo’ de todos los días El Vaticano se convirtió en la capital de los novios, el 14 de febrero pasado. Estos son los 9 consejos que el Papa Francisco les dio. Valen también para quienes ya están casados: 1. La casa se construye juntos “[...] el amor es una relación, entonces es una realidad que crece y podemos incluso decir, a modo de ejemplo, que se construye como una casa. Y la casa se construye juntos, no solos. Queridos novios, vosotros os estáis preparando para crecer juntos, construir esta casa, vivir juntos para siempre. No queréis fundarla en la arena de los sentimientos que van y vienen, sino en la roca del amor auténtico, el amor que viene de Dios”. 2. Cómo perder el miedo al ‘para siempre’: una cuestión de calidad “[...] Un matrimonio no se realiza solo si dura, sino que es importante su calidad. Me viene a la mente el milagro de la multiplicación de los panes: también para vosotros el Señor puede multiplicar vuestro amor y donarlo a vosotros fresco y bueno cada día. ¡Tiene una reserva infinita de ese amor! Él os dona el amor que está en la base de vuestra unión y cada día lo renueva, lo refuerza. Y lo hace aún más grande cuando la familia crece con los hijos”. 3. La oración que deben rezar los novios y los esposos “Pedid a Jesús que multiplique vuestro amor. En la oración del Padrenuestro decimos: ‘Danos hoy nuestro pan de cada día’. Los esposos pueden aprender a rezar también así: ‘Señor, danos hoy nuestro amor de cada día’, porque el amor cotidiano de los esposos es el pan, el verdadero pan del alma, el que les sostiene para seguir adelante”. 4. Aprender a pedir permiso “En definitiva, pedir permiso significa saber entrar con cortesía en la vida de los demás. Y no es fácil. El amor auténtico no se impone con dureza y agresividad. En las Florecillas de San Francisco se encuentra esta expresión: ‘Has de saber, hermano carísimo, que la cortesía es una de las propiedades de Dios... la cortesía es hermana de la caridad, que extingue el odio y fomenta el amor’ (Cap. 37). Y hoy en nuestras familias, en nuestro mundo, a menudo violento y arrogante, hay necesidad de mucha más cortesía. Y esto puede comenzar en casa”. 5. Aprender a decir gracias “En vuestra relación, y mañana en la vida matrimonial, es importante tener viva la conciencia de que la otra persona es un don de Dios, y a los dones de Dios se dice ¡gracias!”. 6. Aprender a pedir perdón “La Biblia dice que el más justo peca siete veces al día. He aquí entonces la necesidad de usar esta sencilla palabra: ‘perdón’. En general, cada uno de nosotros es propenso a acusar al otro y a justificarse a sí mismo. Aprendamos a reconocer nuestros errores y a pedir perdón. Tal vez os habéis enfadado, tal vez voló un plato, pero por favor recordad esto: no terminar jamás una jornada sin hacer las paces. ¡Jamás, jamás, jamás! Esto es un secreto, un secreto para conservar el amor y para hacer las paces. Si aprendemos a pedirnos perdón y a perdonarnos mutuamente, el matrimonio durará, irá adelante”. 7. Ver el matrimonio como una fiesta “[...] Lo que sucedió en Caná hace dos mil años sucede en realidad en cada fiesta de bodas: lo que hará pleno y profundamente auténtico vuestro matrimonio será la presencia del Señor que se revela y dona su gracia. Que sea una hermosa fiesta, pero con Jesús. No con el espíritu del mundo, ¡no! Esto se percibe, cuando el Señor está allí”. 8. Las bodas deben ser sobrias “Haced lo posible para que, como el vino de Caná, los signos exteriores de vuestra fiesta revelen la presencia del Señor y os recuerden a vosotros y a todos los presentes el origen y el motivo de vuestra alegría”. 9. El matrimonio supone un trabajo de los dos “El matrimonio es también un trabajo de todos los días, podría decir un trabajo artesanal, un trabajo de orfebrería, porque el marido tiene la tarea de hacer más mujer a su esposa y la esposa tiene la tarea de hacer más hombre a su marido. Crecer también en humanidad, como hombre y como mujer. Y esto se hace entre vosotros. Esto se llama crecer juntos. El Señor lo bendice, pero viene de vuestras manos, de vuestras actitudes, del modo de vivir, del modo de amaros”. Columnista Invitado

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