Julio 2026 | 63 Coopidrogas al poco tiempo o tuvieron un alcance limitado. Lo que hizo diferente a los pioneros fue su capacidad para construir un modelo organizado, sostenible y replicable. Según registran la Enciclopedia Británica y la ACI, los integrantes de la cooperativa desarrollaron una serie de normas que, con el tiempo, fueron conocidas como los Principios de Rochdale. Entre ellos figuraban la adhesión voluntaria, la gestión democrática, la participación económica de los socios, la distribución equitativa de los excedentes y el compromiso con la educación. También defendían la neutralidad política y religiosa en la organización con el propósito de garantizar que personas de distintas creencias trabajaran juntas en beneficio común. Muchas de estas ideas parecen naturales en la actualidad, pero en el contexto de la Inglaterra industrial representaban una innovación significativa. Es así como, por primera vez, se estableció un conjunto de reglas claras que demostraban que una empresa podía ser eficiente económicamente y, al mismo tiempo, estar orientada al bienestar colectivo. UN EJEMPLO QUE SE EXPANDIÓ Los resultados obtenidos por la cooperativa despertaron interés dentro y fuera de Rochdale. La investigación de Wim van Opstal señala que el crecimiento de la organización fue rápido. En pocos años pasó de tener unas pocas decenas de integrantes a reunir cientos de asociados. Lo que había comenzado como una iniciativa local terminó convirtiéndose en una referencia internacional y durante la segunda mitad del siglo XIX el modelo cooperativo se expandió por Europa y, posteriormente, llegó a América, Asia, África y Oceanía. La influencia de los pioneros fue tan profunda que muchas de las organizaciones creadas décadas después adoptaron principios prácticamente idénticos a los establecidos en Rochdale. Así, hasta la actualidad, se ha consolidado un crecimiento del sector cooperativo por el mundo, cuyos valores se mantienen hoy como pilares de muchas empresas que, como Coopidrogas, promueven el bienestar colectivo. La noticia circuló entre trabajadores de otras ciudades británicas, quienes veían en el modelo una alternativa para enfrentar problemas similares. Poco a poco surgieron nuevas cooperativas inspiradas en la experiencia de Rochdale. Algunas se dedicaron al consumo, mientras otras incursionaron en actividades productivas, agrícolas o de servicios. Algunos nombres PARA RECORDAR Aunque la historia los recuerda como un colectivo, algunos integrantes dejaron huellas particulares dentro del grupo. Charles Howarth, por ejemplo, es reconocido por su aporte a la idea de distribuir los excedentes entre los socios dependiendo de sus compras, una práctica que más tarde se convirtió en una de las señas de identidad del cooperativismo. También destaca James Daly, quien presidió las primeras reuniones de la cooperativa, y William Cooper, uno de los miembros más activos en la organización inicial del proyecto. Junto a ellos aparece Ana Tweedale, la única mujer entre los 28 fundadores, cuyo nombre ha ganado mayor reconocimiento con el paso de los años gracias a investigaciones históricas que han reivindicado su participación. No obstante, quizás el dato más llamativo es que ninguno de ellos alcanzó notoriedad por separado. A diferencia de otros movimientos sociales asociados a grandes líderes, el legado de Rochdale se construyó de manera colectiva, hasta el punto de que la historia terminó recordando más al grupo que a las individualidades que lo integraban.
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